Algunos Cuentos del magnánimo Thurdmon Capote (especial para el Box)





 Thurdmon Capote 


   



HOMBRE PERRO

Yo soy un hombre perro,
un hombre perro soy,
y hay muchos tipos de perros,
perros lanudos y graciles,
canes de raza y puros como el sol,
perros cazadores y comegatos,
perros de competencia y de pelo largo,
perros de salón y de palacio,
perros, perros,
perros hay muchos,
perros policías y perros amaestrados,
perros de guata y de ojos plásticos,
perros esnifeadores y perros depredadores,
pero como yo...
pero como yo no hay muchos perros,
perros cariñosos como perros satos,
dichosos perros libres que no tienen a donde ir,
cimarrones y diambulantes perros pardos,
con las patas golpeadas y los huesos brotados,
perros perdidos y sin esperanza,
buscando, buscando a su próximo amo,
perros sensatos y hasta tarados,
perros que hasta se niegan a aparender,
y que ya no pueden ser domados,
pero al menos...
perro en busca de su amo,
que se pasan la vida ladrándole a la luna,
y confundiendo la luz del camino con los carros,
perros de pasado pedigüeño y del hortelano,
brincando verjas y orinando,
perros, perros,
perros de junkers y encadenados,
perros jodedores,
juguetones perros malvados,
y porque yo soy más perro que hombre,
con la lengua por fuera y el lomo pelao,
me pasaría la vida lamiendo tus manos,
tu boca tu cuello,
tu pecho tu ombligo,
y besando las plantas de tus pies descalzos,
perros que se niegan a comer de lata,
perros que como yo,
perros fieles pero alocados,
que a fuerza de pedradas ya se han hecho mansos,
husmeando cada recodo de tu cuerpo,
acostado a tu lado como el cordero del escudo,
y hay un dolor muy adentro en el corazón de este perro,
un dolor que causa, yo diría,
hasta espanto,
un dolor a sarna y abrojo anidado,
rasca que te rasca me la paso rascando,
y me pasaría la vida olfateándo,
la extensa planicie de tu corazón dorado,
el hermoso perfume de tu fresco aliento,
diosa amante de perros sin amo,
amante de perros descarrilados,
lamiendo, lamiendo,
Dios bendiga,
sí,
el momento que encontrastes a éste ...,
tu perro,
tu perro sato.


T.C.
2009



CÓMO CUIDAR DE SU HOMBRE

1.Al adquirir un Hombre, se aconseja a conocer a sus criadores y preguntarle por los padres, tíos y abuelos para verificar su raza, calidad y procedencia.

2.Muchos Hombres sufren de algún tipo de abuso en algún momento, que puede ir desde el asalto físico hasta el castigo y lo peor es que sufren en silencio.

3.Aún cuando su Hombre sea removido del ambiente abusivo, un Hombre mayor puede recuperarse de una situación desagradable. Pero un Hombre joven, puede arrastrar el impacto por mucho tiempo.

4.¿Qué puede ser abusivo para un Hombre?

  a)Separación muy temprana de la madre
b)Aislamiento parcial o completo
c)Depravación de experiencias de aprendisaje propias
d)Restricción física, amarrarlo, encerrarlo en una jaula pequeña
e)Castigo verbal o físico
f)Cuido inapropiado
g)Deliberadamente infligiendo estrés crónico o dolor


5.Hogar: El hogar para su Hombre no debe tener barrotes y contar con ventanas para que se pueda ver con otros Hombres. El aislamiento no es bueno para la síquis del Hombre. El tamaño de su cuarto no debe ser de menos de 10 pies de ancho. Para la comodidad de su Hombre, se recomiendan cuartos de 12’ X 12’ para Hombres del patio. Para Hombres extranjeros el cuarto debe ser de 20’ X 20’ como mucho.

6.Recuerde que el Hombre totalmente vencido se arrincona en la esquina del cuarto o debajo de la cama, con miedo a explorar su ambiente. Este miedo se puede extender al mundo externo, demostrando temor en áreas abiertas. Los casos más severos se mantienen vigilantes, solitarios y callados.

7.Deben tener siempre abundante agua fresca.

8.Los Hombres son propensos a padecer de dolores estomacales tanto como existenciales, por lo que pueden consumir mucho alcohol y/o drogas. Por tanto déle de comer cada día a la misma hora.

9.Los Hombres que no han sido expuestos a muchas mujeres usualmente son pornógrafos y en muchas ocasiones no son buenos compañeros. Este tipo de Hombre puede convertirse en un animal hostíl y en especial si usted lo priva de magacines, sites del internet o de sus videos favoritos de índole pornográfico.

10.Una vez su Hombre esté lo suficientemente amaestrado, llévelo al herrero para que lo calce, pues las herraduras protegen los cascos del desgaste.

11.Para mantener a su Hombre en forma ejercítelo de 30 a 60 minutos diarios. Se aconseja cambiar de posiciones constantemente para evitar el que se aburra. No tema en experimentar situaciones anómalas.

12.Recuerde que toma cerca de un año el transformar a un Hombre cerrero y maltratado en uno familiar y amigable. Este reto puede ser uno muy gratificante y las que lo logren con éxito no se arrepentirán. A continuación algunas sugerencias:

a)Haz sentir a tu Hombre amado y necesitado
b)Permítele acostumbrarse a ti a su propio paso y nunca trates de
obligarlo
c)Protégelo de otras mujeres
d)Aumenta su confianza presentándole situaciones que resulten
exitosas para él
e)Lucha para lograr una clara comunicación, pero no le grites
f)Asegura proveerle una dieta saludable
g)Háblale siempre en un tono suave
h)Asegúrate de que tenga mucho que hacer cuando lo dejes solo
i)Protégelo de acercamientos aún bien intencionados


13.Si lo vas a llevar a pasear es preferible sobre hierba, tierra o piedra y evita superficies de brea o concreto.

14.Haz que él crea ser el jefe de la casa y el que lleva los pantalones. Pero recuerda, siempre lleva las espuelas en tu cartera.


T.C.
2009



EL DIVORCIO

Un periódico de ayer decía, “Todo tiene su final. Nada dura para siempre. Tenemos que recordar que no existe eternidad”. Y sigue con lo del campeón mundial, que dió su vida por ganar, etc., etc. Para que al final, todo se venga abajo. Días de gloria pasarán, digo yo, y no el periódico local, y aunque hubo, no lo niego, un momento sublime, aparentemente etéreo e idílico...

-¿Jura usted que todo lo que dice es y será nada más que la verdad y toda la verdad?

-Lo juro.

-¿Díganos, es cierto o no es cierto, que usted le daba palizas diarias a su esposa, es decir, DBs (Daily Beatings), por sus siglas en inglés, la amarraba a la cama y le daba de latigazos?

-No, no es cierto.

-Señor Capote, limítese a contestar ‘sí’ o ‘no’.

-No.

-¿Es cierto que usted, y me lo dirá en orden alfabético, que usted, en la noche de los hechos, cometió felacio, masturbación hemafrodita, pipifilia y cropofágia el día del dos de febrero de 2008 frente a su amadísima esposa?

-No, no es cierto que hice todo eso.

-¡Ah!, ¿ no? ¿Y qué más hizo en esa noche del dos de febrero de 2008?

-Me tomé dos cervezas que estaban en la nevera, prendí el televisor y me puse a ver boxeo reciclao.

-¡Ajá! Es decir, que usted cometió, ahí mismito frente al televisor, todos estos actos impúdicos y desgraciados para, con premeditado propósito malsano y trepidantemente obceno, enloquecer a su esposa más de lo que ya estaba antes, mucho antes de usted cometer estos actos impúdicos, desgenerdos y vagamente salvajes?

-¿Puede repetir la pregunta?

-¡Su Señoría, ahí podemos ver que el demandante no solamente ha mentido sino que además se está haciendo el idiota y el sordo en cuanto a aceptar sus responsabilidades irresponsablemente como esposo adúltero, pendenciero y descelebrado también!

-¡Objeción, su Señoría! Mi cliente sólo estaba bromeando.

-¡No ha lugar!

-Bien. Prosigo. Señor Capote, dígame si es cierto o no que usted, durante un año y ocho desgraciados meses, usted reenardeció, capetió, ejemplificó al padre y esposo abnegado, diligente, conyugalmente bipartita, beneplácido y placebamente a su esposa inquiríendole dolores de cabeza, espamos coyunturales y estomacales al punto Señor Capote, al punto de provocarle unas diarreas estruendosas por todo el espacio de tiempo que ésta, su muy estrañable esposa, esposa buena, del justo color de pigmentación, saludable, globalmente inquisitiva y mentalmente genial a cometer actos de sabotaje matrimonial y depridantes. ¡DÍGAME!

-¡Protesto su Señoría! Mi cliente sólo agurdaba la luz verde pa’ echal un pie!

-¡No ha lugar! ¡Señor Capote, conteste la pregunta de manera monosilábica!

-¡Blup!

-¿Qué dijo?

-Usted me dijo que contestara de manera...

-¡Ahí lo vemos su Señoría! ¡Otra vez! Tratando de tragar pa’dentro como si nosotras no supiéramos que ahí dentro se encierra un mamalón tecatoide llamado a ser... ¿qué cosa dice usted que es?

-... pintor.

-¡Ajá! Pintor de brocha gorda o pintor de brocha finitita? ¡No haga buche y CONTESTE!

-Pintor de acuarelas en papel de cera....

-¡Ajá, otra marometa embaucante!

-¡Su Señoría, protesto por quinta vez! ¡Mi cliente sólo pinta angelitos negros!

-Pero aún. ¡No ha lugar!

-Ahora, Señor Capote, ¿porque le gusta que le digan ‘señor’ no es verdad?

-Depende...

-¿Sí? ¿Depende de qué, por ejemplo?

-En el pueblo de Kichtkamoc la palabra ‘señor’ significa ‘mamao’.

-Ajá. ¡Ahora pretende echar chistecitos sucios aquí en esta respetable Corte como para darle un tonito de gufeo a sus eculumbradas pero indignantes anonadadas alocuciones de pretéritos inperfectos ultra plus!, ¿no es cierto Señor Capote?

-Es cierto. Digo, no es cierto, Digo, cierto. Digo, perdón, no es...

-¡BASTA! Ahora, volvamos a la noche de los hechos. No es cierto o sí es cierto que usted, en la noche de los hechos, hechos, mientras abofeteaba a su insigne esposa estaba usted fumándose un pitillo, inyectándose manteca, fumando crack en una pipa de crital y dándose palos de ron caña strike y que además de ello, usted, Señor Capote, disparó improperios a mansalva, o debo decir, je, je, je: ‘señor mamao’, esgrimió palabras soeces como: puta, vaga, vaca puta, descabezada, culipelá, gordiflona fofa, cabezona, culipandiá, water buffalo, inmigrante, en varios idiomas?

-¡Por endécima ocación!: ¡Protesto su Señoría! Terminemos con esto, que me duelen los cayos.

-No ha lugar. Prosiga, licenciada.

-Gracias su Señoría. Y sigo... que fue cuando ella, su esposa, la señora Gunbarrel de Capote, para no poner a su retoño en peligro y salvarlo de sus animalescas garras, la señora Gunbarrel de Capote tuvo, fue forzada a salir despavorida de su santo recinto y bajo una noche lluviosa de rayos y centellas y truenos corrió jalda abajo, pálida y asustada, a 45 MPH resbalando entre el fango, las hortensias y gromelias y de fondillo cayo con su propio hijo dentro de una letrina comunal sin tapa y tuvo que nadar y nadar hasta llegar al otro lado del pueblo porque si no usted la mataba? ¡CONTESTE!

-No es cierto. Lo que pasó fue que ella...

-¡Protesto su Señoría...!

-¿Cómo que ‘protesto su Señoría’? ¡La que debe protestar soy yo!

-Es cierto. ¿En qué se basa la protesta de la defensa?

-En que antes de entrar a corte, su Señoría, me comí unos cuajitos que me cayeron mal y... debo ir al baño.

-Ha lugar. Prosiga la fiscalía, por favor.

-Muy bien. Gracias su Señoría. Entonces, tenemos que en la noche de los hechos su esposa escapó, se huyó pero que a la misma vez usted la botó al zafacón con todo y retoño, el bebé que ambos procrearon en justa unión, ¿y a usted eso no le paró ni un pelo?

-Perdón, puede usted...

-Muy bien. Entonces señorito Capote, ¿cuánto usted está disponible a pagar por el mantengo de su hijo abandonado a su suerte junto con su esposa además?

-M, m, m, m... La verdad, verdad...

-Muy bien. Yo le diré cuanto usted pagará ya que, otra vez su Señoría, el demandante se está haciendo el chivo loco. Solamente míre usted como mueve los ojos y deja la boca abierta como eslembao. Usted pagará, según la tabla del tablero de la Quija, usted pagará la cantidad de 3,000.00 dólares US al mes, señor Capote. ¿Tiene algo que decir a eso? ¿Capito, Capote?

-¡Pero eso es imposible! ¡Protesto!

-Siéntese señor Capote. ¡Usted no es abogado para protestar!

-Y de no cumplir con sus obligaciones manutenciales, la Corte se verá obligada a encerrarlo por no menos de un mes y no un máximo de diez años en la cárcel Los Tostones.

-¡Protesto, protesto y protesto muchas, muchas veces...!

-¡Orden, orden en la Corte! ¡BANG, BANG, BANG! Hago un llamdo al orden, o si no Míster Capote me veré obligada a arrestarlo!

-Y por último, Señor Capote, ¿dice usted que pinta cuadros de verdad? ¿Es decir, reales?

-Sí su Señoría, quiero decir: licenciada.

-Entonces es usted un, ¿cómo debo decir?, un artista?

-Sí. Lo soy.

-Es decir, que usted se fuma un tabaquito y entonces se pone a...¿pintar?

-Bueno, no. En verdad...

-¡Su Señoría, ya podemos ver qué clase de ‘artista’ este ‘señor’ dice ser!
¡Nada más con el testigo!

-Muy bien. Dictaré sentencia. A tenor con las Determinaciones de Hechos y Conclusiones de Derecho a que ha llegado este Tribunal y luego de un análisis de las disposiciones citadas, se declara NO HA LUGAR la acción presentada por el demandante el señor Thurdmon Capote, y HA LUGAR la reconvención por la causal de Trato Cruel de la demandada la señora Chicolina Gunbarrel, por lo cual este Tribunal rompe y disuelve todo vínculo matrimonial. La custodia en el hijo habido en el matrimonio se le concede a la demandada Chicolina Gunbarrel. Y que así sea hoy, dieciseis de abril de 2009, y que Dios nos coja confesaos.


T.C.
2009



EL POETA

Una noche iva caminando con mis amigos del trabajo y casualmente entramos al bar Cajun Trees, en la isla de Manatí. Allí, al final del pasillo, se encontraba el Poeta. Al principio, luego de percatarme, hice como el que no lo vio, pero... al rato volví la mirada, y ... Sí. Sí era él. Sus verdes ojos como dos líneas oblícuas se escondían bajo el safari de ala ancha y su cigarrillo pendía inseguro entre dos lábios casi insignificantes. ¿Si quería ir al baño, pasando por detrás de él, cómo lo haría un cazador por detrás de la ‘fiera de los sentimientos’? No había modo. Suspiré profundo y decidí caminar hacía él como si fuese por casualidad, casi vagando. Pero no. Sus sentidos escaneaban todo a su derredor como un radar gigante dando vueltas y vueltas y proyectando un áura azul. Descargué mis orines y me dispuse a volver con mis amigos, pero no se podía obviar la incandecente radiación de aquel triste animal herido. “Señor Dylan ...”, me atreví a decirle con voz temblorosa, mientras volteó su rostro hacia mí, y con los mismos ojos oblícuos me contestó: “¿Sí?” “Con su permiso”, respondí como a ocho metros de distancia. “... quiero decirle que, me refiero a que...”. “Piérdete chico...” me contestó volviéndose hacia su martini seco y escondiéndose bajo sus hombros. “Quiero decirle que... su canción ‘Afuera de la puerta’, sábe..., me llegó hasta... hasta el tuétano del corazón, y... uno no sabe cuán grande es un poeta hasta que le canta a uno en lo personal, y pues..., quería decirle sólo que... creo que es usted un poeta no solamente nacional sino internacional, usted sabe... de esos poetas que..., trascienden el pensamiento parcelero. ¿Me entiende?”. El poeta se revolvió, pero esta vez sus ojos se agrandaron y pude observar un diminuto punto negro justamente en el centro de cada verde piedra . “¿De dónde eres, muchacho?” “Vengo de Yagüecas del Sur, donde el guaraguao planea en lo alto, y el asfalto se craquela con el calor del sol”. “¿Y mi música se oye hasta allá abajo?”, me respondió. “Sí, sí señor. Su música se oye hasta en los Cielos”. “¿Y es tu corazón de carne y huesos?”, volvió a preguntarme. “Sí, sí señor, y está cocido con sogas de nilón y sus agujeros han sido rellenados con cera”. Por primera vez noté su tierna sonrisa, y me dijo: “Sábes, esa línea la usaré en mi próxima composición. Con tu permiso, claro”. “¿Qué línea?”, le contesté. “La línea que dice: ‘mi corazón está cocido con sogas de nilón y sus agujeros han sido rellenados con cera’”. “Usted puede usar lo que le plazca siempre y cuando no se le seque la inspiración”.

El Poeta me invitó a un trago, y de ahí pasamos a las aguas tenebrosas, aquellas que traen a la memoria el buen pasado y animan el espíritu a imaginar futuras glorias. Desde ese entonces, mi vida cambió.


T.C.
2009



LA INCREÍBLE NICOLE

Me remontaba yo al norte para precenciar la última cartelera de Carlitos Colón, mi luchador de la lucha libre favorito. Al llegar al Winsip Stadium y para sorpresa y decepción de todos los acólitos de Carlitos presentes, éste se encontraba enfermo de la gota y no podría estar activo como estrella principal en la cartelera de título ‘La exploción de la estrellas en decenso’, pero... El anunciador de la actividad anunció que en lugar del famoso Carlitos Colón presentarían a su sobrinita, Nicole Colón, cuyo nombre artístico era ‘La Increíble Nicole’. El público aplaudió a media asta y hasta hubo camaradas que exigían su dinero de vuelta, pero... La Increíble Nicole llegó con una máscara negra, así como la del Vampiro de la Opera, una careta de yeso que le cubría la frente, los ojos y hasta la naríz, dejando al desnudo una hermosa boquita roja. Su atuendo era también negro con encajes acrisolados a los bordes de sus formados muslos, un bikini de dos piezas bien ajustado a un cuerpo caliente y blanco como la espuma del mar de mi patria. Y lo mejor, unas botas de estileto de negro plástico acharolado que terminaban en puntas de metal amenazantes. La Nicole se posó en su esquina luego de bajar del techo del estadio en una canasta de mimbre dorado y brincando dió una voltereta y quedó de pie mirando al público a su derredor. Arrebatándole el micrófono al anunciante, dijo en voz de Betty Boo: “¡Calma pueblo! ¡Mi tío no pudo venir, pero en su lugar yo estoy aquí y espero no defraudarlos!” Y diciendo esto La Increíble Nicole Colón dió otro salto y cayó paradita en la otra esquina, esperando a su contrincante El Bárbaro Macmón. El Bárbaro era un corpulento hombre de 5’9” y su melena ash blond descanzaba en dos gigantes y peludas hebras que cubrían su protuberante barriga de cervecero converso. El Bárbaro Macmón lucía unos panties rosados con estrellas púrpuras y leotardos que cubrían sus delgadas y exínuas piernas de cabro pandémico. El Bárbaro salió corriendo desde el camerino al son de The Eye of the Tiger y seguido de dos enanos en calazoncillos Loomies. Cada uno llevaba un biberón cuyo líquido, decían los fans, era cerveza, para cuando el gigante de Macmón, enmascarado a lo Santo, así la necesitara entre rounds y rounds de chacers con Bacardí. Al llegar al entarimado y con ambas manoplas descanzando a cada lado de sus anchas caderas, comenzó a reír cuan si Santa Calus en justo verano encandilao al ver a la diminuta pero llamativa contricante. “¿Dónde, recórcholis, está el famoso? ¿Acaso se juyó como el cangrejo encuebao?” A lo que La Increíble Nicole, ni corta ni... exclamó: “¡Mi tío está enfermo, pero aquí estoy yo para tomar su lugar...!” Todos los presentes, incluyéndome a mí, quedamos sorprendidos sobrecogedoramente por aquella manera destemplada en que esta desconocida niña le contestó al Bárbaro peludo de Macmón, y debo añadir que muchos pensamos lo mismo: “ ... sería el fin de la incredibilidad”. Justamente al tocar la campana el Bárbaro Macmón se le abalanzó como oso desalmao, dándo zarpasos aquí y acullá para atrapar a la niña de nergo, pero ésta, como un zumbador mágico, se movía de aquí y allá a los extremos del cuadrilátero como si fuera poseída por una descarga eléctrica. Por entrepiermas, por entrepaños, por entresogas, por entre esquinas y por entre los postes de cada esquina también, La Increíble Nicole parecía volar por los aires defraccionándose molecularmente hasta que el Bárbaro decidió dar un salto del carnero en medio del ring y ¡Chupulún!, La Increíble Nicole fue atrapada bajo la inmenza panza de aquel animal. Tan pronto el réferi se decidió a contar hasta tres, como era la costumbre reglamentaria y designar al Bárbaro como el ganador, La Increíble agarró una de las greñas del Bárbaro y lo tiró de lado, safándose así de tan temible sino. Quedándo paradita en una patita le atestó un estiletazoen medio de la face del Bárbaro llevándose de cuajo parte del tabique y el ojo derecho. El Bárbaro sacó un alarido de espanto y el ojo se fue rodando por el borde del ring hasta caer en un vaso de aguas turbias que contenía la caja de dientes de uno de los tres jueces del evento. “¡Recarajos!”, exclamó el Bárbaro. Los enanos Loomies salieron en busca del ojo mientras el Bárbaro se tapaba la cara ensangrentada y volviendo a decir que ésto no estaba en el libreto y que Carlitos nunca hubiere... ¡Cataplún!, sin terminar la oración la Increíble volvió por su costado y encaramándosele por el cuello lo derribó aplicándole la llave conocidísima de ‘la tijerilla’, aprendida de su tío en los día de las verduras a domicilio. ‘La tijerilla’ tenía la facultad de cortar el envío de oxígeno al cerebro de tal forma que la víctima perdía el conocimiento en segundos y tal como fue, el Bárbaro quedó desplomado entre las piernas de La Increíble. El público, incluyéndome a mí, se levantó enardecido a aplaudir tan increíble pero sensata faena, pues no podían creer, incluyéndome a mí, que aquella doncella que más parecía una legisladora o una pole dancer, sería capaz de ganar contra el terror de los terrores del caribe sicofante, alegre y bullanguero. Pero nada. Tan pronto el Bárbaro Macmón quedó inmóvil como un hipopótamo durmiente a la orilla del río, los enanos se abalanzaron sobre nuestra heroína y ambos, tomándola de su bellos brazos la levantaron para atrincherarla en una de las esquinas. Su hermosa cabeza de cerete engrifao dió a parar con uno de los postes de acero y todos los presentes en aquella tarde pensamos que le habían partido el cráneo porque el sonido sonó como cuando cae un coco de agua desde una altura de @ de 18 pies; ¡Cáquiti Crash¡ Pero Nicole la Bella, Nicole la Mandinguita, Nicole la Voladora, Nicole, la sobrinita del afamado pero ausente Carlitos Colón, se incorporó, verificó que ninguna de sus uñas estuviese partida y mirándo a los enanos perplejos pegó un grito a lo samurai. Les juro, queridos lectores, que esta niña no tenía alas y mas sin embargo voló de tal manera por todo ese ring que cualquiera hubiese pensado que portaba uno de esos motores a propulsión que aparecieron en la película Dr. Yes, del agente descubierto 007. Pero nada. La chica tenía una flexibilidad que sobrepasaba la del tío cuando solía volar por los aire cayendo de madres sobre el contrincante. Desde el medio del ring, Nicole La Increíble, agarró a ambos enanos por las testas y dándoles el remdio del ‘helicóptero humano’ los arrojó a veinte metros del centro y por sobre las cabezas incrédulas de todo aquel público. Los enanos cayeron hechos canto en el parking del Stadium Winsip. Una guagua de la AMA sin percatarse, les paso por encima. El público en aquella tarde rugió a unísono y aplaudiendo frenéticamente a La Increíble, ésta, con sus manos en alto y sus deditos en señal de victoria gesticulaba de que sí, de que sí, de que sí y de que sí, como aceptando el reconocimientos de los nuevos fans, volvió y trepándose a la misma canasta de mimbre que la había traído momentos antes, acendió al techo del local, perdiéndose entre las trastablas y vigas de madera. Hasta allá arriba también partieron como burbujitas flotantes un montón de corazoncitos color rojo de san valentín, que en aquella calurosa pero victoriosa tarde, renacieron en mi corazón. La Increíble Nicole acababa de ganarse a otro fanático.


T.C.
2009