Carmen Correa Contemporary: El final de otra mentira


anuncio  de la Galería de Carmen Correa donde se utiliza sin permiso el logo de la feria. La galería no fue aceptada en la feria, se coló a través de la Galería Jacob Karpio

Un año después. ¿Qué dijo Carmen Correa en Art Premium y el Día? antes y después  la noticia de que Photo Miami le exijia una disculpa pública por anunciar una mentira?   ¿ Rubén Moreira estaba enterado que trabajaba en un ensayo fatulo ? ¿ Las ventas  de obras se dieron o esas piezas estan en un taller de enmarcados escondias detrás de una cortina? ¿Por qué Carmen Correa no esta este año en Miami? 

Solo lo menciono porque luego de que se dieran a conocer los hechos publicamente en el Box se nos tildó de embustero, problematico, loco, en contra del arte en PR y se enviaron cartas a mis lugares de empleo tratando de manchar mi reputación.

Pero, como dice Luis Francisco Ojeda..."el tiempo me da la razón"

Premios para Boricuas en la Bienal de Florencia




Delegación de la Isla

Mariana García entrevista a David Schnell en el MAP

Mariana García se la sigue comiendo, esta es una muy buena entrevista, sencilla pero al punto. Conocimos a Schnell y es un tipo bien down to earth, además de ser un exelente pintor. Tremendo que el MAP lo exhiba.



Fruto de la autogestión
Por Mariana García / Especial El Nuevo Día

La exhibición “Hover”, que se presenta desde mañana en el Museo de Arte de Ponce, es la primera exposición individual del artista alemán David Schnell en el continente americano. En ella el público podrá apreciar pinturas que no se vinculan a la representación de una realidad tangible pero que, aún así, parecen querer invadir el espacio del espectador.
Luego de la caída del Muro de Berlín en 1989, Schnell, quien vivía en la antigua Alemania Occidental, fue a estudiar en Leipzig, en el país entonces conocido como Alemania Oriental. (Ambas naciones se reunificaron en 1990). En Leipzig desarrolló sus habilidades en la pintura figurativa, la serigrafía, el grabado y la fotografía. En una entrevista con El Nuevo Día, el pintor dio a conocer en forma exclusiva sus inquietudes y aspiraciones.

¿Qué te motivó a viajar a Leipzig?
“Mi interés es crear unas imágenes donde el espacio es más importante que las figuras. Sólo pienso en composiciones cuando creo. Pienso, por ejemplo, ¿quién podría vivir aquí (dentro de las pinturas) una vez terminadas?”

Quería aprender estas técnicas ya que en Alemania Occidental no había una universidad que las enseñara. Los maestros eran también muy modernos. El ambiente fomentaba que nos concentráramos en las clases. Ninguno de nosotros estábamos pendientes al mercado del arte, lo que nos dio la posibilidad de concentrarnos en nuestros estudios. Estudiar, estudiar, estudiar. Eso fue lo que hicimos.

¿A qué conclusiones fundamentales llegaste durante tus años de estudio?
Mis amigos artistas y yo decidimos que queríamos pintar. Pintar para vivir de la pintura. Nos dimos cuenta que no tenía sentido ir a una galería a preguntar si ellos querían vender tu trabajo, así que decidimos hacer nuestra propia galería. Fue muy simple, arrendamos un espacio en Berlín y allí 10 artistas dimos un poco de dinero para cubrir los gastos y abrimos una galería. Y funcionó. Utilizamos el diseño gráfico que aprendieron algunos compañeros en la universidad para darle promoción de todo tipo a nuestras exhibiciones.

Pero ahora exhibes individualmente y te dedicas solamente a pintar.
Sí, pero estoy consciente de que he tenido mucha suerte de poder vivir de la pintura. En Alemania solamente el 2% de los artistas viven del arte. Los artistas tienen que hacer cosas juntos porque solo no lo logras. Es porque trabajamos en conjunto que la gente se dio cuenta que estábamos ahí. Al inicio hay que estar juntos. Los artistas que comienzan deben organizarse en grupo en algún lugar.

Has logrado convertirte en un artista bastante reconocido. ¿Cómo lidiaste con esto al principio?
Aprendí a lidiar porque me di cuenta que no puedo hacer más de 10 a 12 pinturas al año. Cuando comencé a tener éxito me invitaban a muchísimas exhibiciones. Pero no funcionó así para mí. Decidí quedarme con mi galería y así trabajo a mi ritmo.
Trabajo por semanas en una pintura y de pronto pinto algo en el canvas y todo hace sentido.

¿Qué contienen tus pinturas?
Formas y objetos que no existen en la realidad o cosas que sí existen y que se convierten en otra cosa una vez están en el cuadro. ¿Tienen algo que ver mis pinturas con la realidad o no? Es una de las preguntas que me hago todo el tiempo.
Háblame un poco de tu relación con los colores.
En ocasiones utilizo un mismo grupo de colores por un tiempo largo, incluso hasta un año. Es muy difícil para mí separarme de algunos colores, por eso me obligo a cambiar luego de un tiempo mi paleta de trabajo. Escojo un color que nunca utilizaría... y que luego me termina encantando. La última pintura que hice para el show en Ponce es muy oscura lo que es muy raro para mí.

¿Y tu relación con el espacio?
Mi interés es crear unas imágenes donde el espacio es más importante que las figuras. Solo pienso en composiciones cuando creo. Pienso, por ejemplo, ¿quién podría vivir aquí (dentro de las pinturas) una vez terminadas?”.
¿Cómo fueron escogidas las pinturas para “Hover?”.
Entre Sherill Hartup (curadora en jefe del MAP) y yo escogimos las pinturas que viajarían a Puerto Rico. Estoy muy feliz con el espacio de galería del Museo, es más grande de lo que parecía en las fotos. No es muy usual que muestre mis pinturas en un museo. También es interesante que este museo contenga obras de otros siglos. Nunca había mostrado mis pinturas en este contexto aunque me interesan sobremanera estos artistas.

¿Dónde buscas nuevas ideas?
Para llegar a nuevas ideas hago dos cosas: ver los paisajes (jardines y terrenos del campo alemán) y ver los trabajos de otros artistas. La combinación del museo y la naturaleza es lo que produce en mí nuevas ideas. Los paisajes en Alemania son para mí espectaculares. Son muy comunes y la gente los ve y los olvida. Yo los hago explotar en mis pinturas. Tengo un relación de odio y amor con ellos.

(Esta exhibición se presentará desde mañana hasta el 9 de marzo en el Museo de Arte de Ponce. Para más información puede llamar al (787) 848-0505 o visitar la página de Internet www.museoarteponce.org

Pinta (Felicidades a Warren James)



Aquí el artículo del New York Times por Holland Cotter:

It’s a little embarrassing to watch the New York art world “discovering” Latin American modernist art year after year, as if forever only half-aware of its existence. And it’s depressing to know that the Museum of Modern Art, which could have been collecting widely in the field for decades, had to wait for a windfall in the form of a gift collection to deal with this material in a serious and committed way. We are, after all, talking about the art of a continent and a century, not just a fad from yesterday.

No surprise then, given the circumstances, that the city is only now getting its first fair devoted to Latin American art. And no surprise to anyone familiar with this art that the fair, called Pinta and installed at the Metropolitan Pavilion on West 18th Street through tomorrow, looks as good as it does.

With just 35 galleries, Pinta is a big event in a small package. The layout, by the architect Warren A. James, is stylish and airy. In general a less-is-more sensibility prevails. For once, a fair looks like an art exhibition, not a job-lot display. And when a booth is crowded, the pieces can be blamed, as is the case at Appetite, a gallery with branches in Buenos Aires and Brooklyn that shows young artists working in an accumulative mode.

The thread that runs through Pinta, and partly accounts for its stripped-down appearance, is modernist painting and sculpture from the 1940s through the ’70s. The first thing you see is a group of open-work steel and glass sculptures by the Brazilian artist Waltércio Caldas presented by Gabinete de Arte Raquel Arnaud from São Paulo. “Transparent” is the word Mr. Caldas applies to this work, and it is apt.

Durban Segnini Gallery of Miami has abstract pieces, including a kind of tabletop tower with a curling window from 1967 by Eduardo Ramírez Villamizar, a mini-Frank Gehry before Frank Gehry came into his own. At Leon Tovar there’s a subtly kinetic piece by Jesús Rafael Soto (1923-2005); the slightest breeze will set its curtain of dangling rods into optically shimmering motion.

A 1952 sculpture in clear plastic by María Freire at Sammer Gallery Miami is exemplary of the soaring utopianism of a heady era. And something like this spirit survives into the present in paintings by Fanny Sanin and Tony Bechara at Latin Collector, of recent date but in classic abstract geometric style.

At the same time “classic” is defined many ways in Latin American art: by a spidery 1962 León Ferrari ink drawing at GC Estudio de Arte; by figurative paintings by Wifredo Lam at Treart; by a booth full of Xul Solar watercolors at Rubbers International Gallery; and by the marvelous etchings by Gego (Gertrude Goldschmidt, 1912-94) at Cecilia de Torres, a gallery that, along with Mary-Anne Martin Fine Art (not in the show), has long been one of the city’s primary showcases for Latin American material, old and new.

Pinta has its share of new art too, with up-to-the-minute work by Alexandre Arrechea, Eugenia Calvo, Arturo Duclos, Darío Escobar, Nicolas Guagnini, Marco Maggi and Damián Ontiveros Ramírez scattered here and there. (Don’t miss the witty and moving 2007 video by Liliana Porter at Hosfelt Gallery.)

Notably sparse, however, is overt religious or political imagery of a kind that still defines contemporary Latin American art for many people. And it is hard not to see a direct correlation between the playing down of such content and the current spurt of interest in Latin American work by the New York art world mainstream.

In any case all such balances could shift next year when, if things go as planned, the fair will increase the size of its exhibition space and, presumably, the number of participants. If strength really is in numbers, maybe New York, a Latin American city, will finally see what it has been missing all this time.

But why wait a year? Check out Pinta, and start to get smart now.

Pinta, the Contemporary Latin American Art Fair continues through tomorrow at the Metropolitan Pavilion, 125 West 18th Street, Chelsea; pinta-art.com.

Melanie Schiff en el Whitney




Felicitamos a Melanie Schiff, artista radicada en Chicago, (quien participo en nuestra expo The DAMS 2 en el Sagrado Corazón), y que ha sido seleccionada para la Bienal del Whitney Museum.

En diciembre una de sus fotos formará parte de una selección que organize para la revista Prototipo.

web site Melanie Schiff

El Peligro del Mercado Secundario



Peligros del Mercado Secundario

Este tema se ha discutido antes en este foro, por esa razón  es bueno comparar y ver otras opiniones, especialmente para los artistas jovenes. En la isla se tiene la creencia que vender arte desde el baúl de un auto o de un closet, en un taller de enmarcados o en un almacen en Plaza las Américas y, recibir un descuento en una obra comprada fuera de la exposición oficial es un gran deal. No lo es. 

Los artistas son los que se afectan, muchas veces ni se enteran que su obra esta acaparando el mercado, cayendo en manos de coleccionistas de segunda, salones de belleza, tiendas de pinturas y restaurantes. Lo que provoca que el valor de su obra baje dramáticamente. Otros artistas caen en trampas y trucos, produciendo mucha obra por una mensualidad ridicula ($2,000) mientras los "dealers" re-venden esa obra (que consiguieron barata) por el doble. De esa re-venta el artista recibe nada. Recuerden una sola pintura obra de un artista novel se puede vender en $2,000. Hagan el cálculo. Un artista debe ser selectivo y celoso con sus compradores. No se supone que toda la isla tenga sus obras.

Aquí los dejo con Ed Winkleman:


The Dangers of the Secondary Market for Living Artists

Can anyone explain to me why the gallerist should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?

I'd like to address the essence of that question, but to do so think it behooves us to re-frame it ever so slightly to read "Can anyone explain to me why someone who has the artist's best interests at heart should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?" (Instances where it's questionable whether a gallerist truly does have the artist's best interest at heart are another matter altogether in my mind so I'll leave that for another thread.)

In other words, what does a gallerist try to do by having input into how their artists' works enter the secondary market (in addition to making money, that is)? Three main things:

This doesn't apply to all gallerists, but more and more of us are sharing the profits of resales that we handle with our artists as standard practice.

Any good dealer will be trying to ensure their artist's prices remain healthy (i.e., don't skyrocket prematurely or go on public record as having tanked).

Do damage control if the work performs poorly on the secondary market.

1. I attended a panel discussion a while back with three high-powered Chelsea dealers who were sharing their experiences with a group of us younger galleries. One of the established dealers surprised me by announcing she shares a percentage of every resale that goes through her space with her artists. There are many reasons that makes good business sense to me, none the least of which it helps you retain said artists, but also because by giving the artist an interest in how sold work appreciates, the gallery, the collector, and the artist will all be invested in seeing that work appreciate. Consider the case of Richard Prince, who famously renounced his earlier artwork. He might not have done so as quickly were there additional profits for him to be made from their resale (which is an argument for resale rights in general, I realize, but also for resale through a gallery that does this now).

2. The biggest dangers to an artist's prices in the secondary market undoubtedly lie in the auction system. A good gallerist will keep work out of the auction system (by reselling it privately) if it's not the right time to test those waters. If a work's price at auction jumps too quickly, it can skew that artist's market in several significant ways. First, it can turn off good collectors who recognize when works are overpriced, leaving only what Hickey calls the "stupid collectors" buying up the work. Getting one's work into the important collections is critical, and this can wreak havoc on those efforts. Secondly, it will wreak havoc on the artist's primary market. A primary gallery can be working for months to place the work with a museum or important collection, just to see prices jump out of their range and spoil a deal because someone flipped a piece at auction. Third, this can lead to a collective awareness that the work is overpriced, and that can stall an artist's career momentum. Finally, and perhaps the biggest reason galleries don't like to see work rushed to auction is the piece can tank. I've see work at auction that didn't perform well essentially end otherwise promising careers. There is a significant ripple effect to work doing poorly at auction.

3. If an artist's work doesn't have a strong secondary market yet, the gallery is the best place to keep that secret. It may not mean a strong secondary market isn't going to come in time, but a public announcement of a failure, at auction or through the secondary market grape vines, is much harder to control. Potential collectors might lose interest. Current collectors might lose faith. By bringing the work to the primary gallery, the collector ensures that the person reselling the work is going to keep it under their hat if what the market will bear is somewhat less than public perception. Perhaps hanging onto the piece just another two years or so, when said artist's first major museum show is being planned to take place (something the dealer has worked behind the scenes to secure but isn't at liberty to issue a press release on just yet) will make all the difference.

Of course, the above are less of a concern (except for the latent dangers at auction) if it's widely understood that there's a strong secondary market for the work. But that understanding isn't chiseled anywhere in stone. Dealers who tried to have collectors sign contracts ensuring they'd bring work back to the gallery first are shying away from that practice in general for many reasons, none the least of which may be that those contracts are unenforceable. So the fears that galleries are potentially harming an artist by requiring first pick are someone overblown. In my honest opinion, artists should want their gallery to have first pick, even if the work is ready to go to auction, so that someone on their side is involved in the planning and potentially bad fallout of such sales.

Mariana Benitez nos habla sobre Hector Madera (En el Nuevo Día)




Rejas Liberadoras
Con el proyecto “Optical Borderline: Housing Development Project”, el artista Héctor Madera aborda este elemento de construcción desde una singular perspectiva.

Hay rejas que, lejos de encerrar, liberan. A Héctor Madera la paradoja le viene como anillo al dedo: las rejas le permitieron despojarse de una presión que crecía día a día, mientras trataba de encontrar un tema de tesis lo suficientemente rico para explorar y desarrollar en una pieza plástica. Recurrió a las impresiones de su derredor cotidiano y allí encontró lo que buscaba.

El artista explica: “me fui a vivir a Cupey, pero trabajaba en el Instituto de Cultura. Los tapones por las mañanas eran espantosos así que cortábamos por las urbanizaciones para ahorrar tiempo. Me comencé fijar en las rejas de las casas”.
Madera mira hacia lo lejos y parece regresar a los paseos mañaneros por la urbe sanjuanera. “Pensé que estaría chévere hacer un proyecto con este motivo”.

A la deriva y libreta en mano, visitó varias urbanizaciones construidas en las décadas del cincuenta y setenta como Puerto Nuevo y Caparra Terrace, en San Juan; Mayagüez Terrace, Extensión Villa Rica, en Bayamón, y Villa Griyasca, en Ponce.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios “Photo Miami”, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del “Art Basel/Miami Beach”, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo.

Las construcciones de viviendas en masa son un fenómeno que no ha dejado de tener su auge en Puerto Rico desde finales de la década del cuarenta, cuando se construyeron viviendas a una escala que el país no conocía. Los diseños de estos hogares se repitieron hasta el cansancio y entrar en una de las calles de estas urbanizaciones era como hacerlo en cualquier otra. Pero la vanidad caribeña no soporta tanta monotonía, así que los inquilinos pusieron manos a la obra y con poco dinero le dieron un toque particular a sus hogares. “Las rejas era la manera menos cara de ornamentar tu hogar de forma que se hiciera visible una diferencia entre las casas”, comenta Madera.

Optical Borderline: Housing Development Project es una instalación que consta de un neón rosa de 6’ x 6’ que recrea el diseño de una reja, una pintura de pared a vuelta redonda por el espacio de la exhibición del mismo patrón del neón y un proyector de diapositivas que documentan las casas visitadas para el proyecto.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios Photo Miami, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del Art Basel/Miami Beach, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo. Las miles de personas que visitan Miami se empapan del trabajo de artistas de todo el mundo. “Las ferias no son sólo espacios para vender”, explica Héctor, “ahora son más serias. Han contratado curadores que proponen artistas para los espacios de exhibición. En estas ferias también hay espacios para proyectos especiales, se dan conferencias y se hace mucho networking. Es un todo”, dice emocionado y -hay que decirlo- asustado el artista de 30 años.

Al lado del barroquismo de los diseños de rejas que adornan las casas puertorriqueñas, el patrón que Madera escogió para su proyecto pudiera parecer simple. Pero esto tiene su razón de ser. Los arqueados y dobleces que implicaría haber escogido un diseño más complicado son difíciles de hacer en neón. A esto se suma el presupuesto reducido del artista. De hecho, de no ser por la ayuda del coleccionista Ignacio López Beguiristain, Optical Borderline no viajaba a Miami. Ninguna de las instituciones o entidades a las que Madera pidió dinero respondió; el feliz encuentro con López Beguiristain hizo posible que se concretara la invitación que le extendió el director de la feria, Tim Flemming, a Héctor y a su proyecto.
En la novela de Emilio Díaz Valcárcel Figuraciones en el mes de marzo, publicada en el 1972, el público que asistió a una exposición en la Galería Campeche en el Viejo San Juan le dice a Akiro, uno de los personajes de la novela: “… porque el arte no puede estancarse sin podrirse. Que fluyan las nuevas ideas; la inquietud, la investigación y la experimentación son elementos inseparables del arte. ¡Paso a las nuevas estructuras amigo!”.

Estamos en el 2007 y este mismo impulso de cambio ya se ha hecho concreto. Pero es el trabajo y el desarrollo concienzudo de un proyecto, y no un deseo caótico de innovar, lo que logra el éxito de un artista. Así pues, Héctor representa a Puerto Rico y el país será observado a través de una interpretación del hierro que, hay que decirlo, se instala en los hogares para protegernos de la violencia rampante que nos rodea.

Jorge Zeno, Cesar Reyes y la Buena Mesa




Jorge Zeno works on a large scale version of "Indian Point" in Old San Juan

Jorge Zeno, Cesar Reyes y la Buena Mesa

En la fabulosa revista Magazín del Nuevo Día de hoy domingo se retrata en  brillante gloria papparazi, la fiesta de presentación del nuevo "look" del restaurante Pikayo. En las fotos uno puede observar que de sus paredes cuelgan pinturas de Jorge Zeno y Quetzacoalt- una yuxtaposición que me parece lamentable.

Quetzacoalt es un pintor comercial, uno de los favoritos de las esposas de la élite social isleña. Ellas, las esposas, a su vez son las que el pintor retrata en pose fashionista y en colores pasteles Cover Girl. Cuando las doñitas mantenidas van a esos restaurantes caros le piden a sus mariditos que les compren arte  (el que está en las paredes) sin haber ni acabado el "crembrulé". No olviden que este es el el tipo de obra que uno compra medio borracho. Ironicamente aunque las pinturas son cursi tienen un mercado que Quetzacoal lo trabaja muy bien- good for him.

Jorge, a diferencia de Quetzacoalt, tiene una reputación añeja de pintor Surrealista con chispa Caribeña que no hay quién se la quite. Injustificadamente if you ask me. Yo se porque nosotros hemos colaborado en varios proyectos y en los últimos años su obra ha evolucionado grandemente. Atrás ha quedado la poesía empalagosa. Ahora Zeno aborda temas concernientes a la ecología, la historia, la resonsabilidad social y la amenaza del terrorismo desde una base conceptual. No muchos han visto su trabajo nuevo en la isla, aunque los pocos con suerte conocen esta serie como "El Yunque". Yo prefiero llamarlas por su título orginal: "The Last Mountain." 

Prolífico por demás, Zeno también ha trabajado el tema de Vieques, la desobediencia civil y los encapuchados. Todas las pinturas en esta serie son buenísimas, preciosas y creadas antes de que Allora y Calzadilla hicieran su refrito arenoso "activista" en huellas de zapatos basada en la obra de Felix González- Torres. Ni les cuento sobre su retrato de una galerista famosa (Petra), y la de Julito (el ex senador PPD) tirado en el piso. Una de esas obras estuvo presente en el Stray Show Art Fair en Chicago  (2003) y recibió una buena crítica. Igual los curadores de la pasada Bienal del Whitney tuvieron una visita muy favorable con en la cual en la que lo clasificaron como un "historical painter". Algo asi como un Mark Tansey. Not bad!

 Jorge Zeno y el galero Tito Rovira conversan frente a la pintura de Cesar Reyes
 (2007)
Foto copyright Pedro Vélez

Bahía de Bieque (2002) en la portada de la Revista Entorno

una de nuestras colaboraciones

una versión alteada de "Indian Point" en la Galería Comercial (2005)

Escondida en algún lugar de su estudio Zeno tiene una obra que rompe con los esquemas del retrato contemporáneo isleño. Es una especie de homenaje de gran formato al super coleccionista Cesar Reyes. La misma esta basada en una foto incógnita que Zeno le tomó a Reyes, y a su esposa, mientras miraban arte en un lugar no determinado. En la imágen  Reyes le da la espalda al espectador (y al artista mismo). Una gran metáfora sobre la actitud de hacendado de la gran mayoría de nuestros coleccionistas, muchos de los cuales fueron en su día dealers de arte y dueños honorarios de galerías. A veces más que dueños fueron jefes responsables de malas desiciones que terminaron con esas galerías y carreras de artistas. No es que Cesar caiga en esta categoria, él es un buen tipo.

Yo soy un fan de la obra de Zeno. Jorge es un artista inteligente pero  movidas como presentar su obra junto a Quetzacoalt en un restaurante y luego aparecer en la sección de Magazín del Día me confunde-me deja un mal sabor. Si yo fuera un galero con cojones de verdad, tomaría esa obra de Zeno y la pegaría, porque se puede, porque es buena. Pero para lograrlo no se puede estar al lado de Quetzacoalt o encima de una mesa complementando apretitivos.

Taxi Galeria (en NY es pro fondos instituciones de interes social)

Mientras en PR se le cobra a los artistas $5,000 pesos para que los pobres pinten Taxis...en New York el mismo proyecto se basa en donaciones de entidades privadas para apoyar a comunidades especiales, hospitales de niños en necesidad y programas comunitarios.

Y quién se queda con esos $5,000 en PR? Han preguntado? 


Me imagino se debe dividir entre el organizador, o sea, el que selcciona a la carne de cañón, el taxista y la compañía de relaciones públicas que se inventó el truco...by the way, cuántas ventas directas de esos anuncios en Taxis han conseguido los artistas?

No aprendemos, aunque la información esta al alcance de todos.

Solo en Macondo:


Taxi Galeria en NYC