La Incoherencia de lo Coherente y otras cosas en Prinardi






La Incoherencia de lo Coherente

Galería Prinardi
Hotel Normandie
499 Muñoz Rivera
10 abril-30 de abril

Bajo el título La Incoherencia de lo coherente el coleccionista, mecenas y aspirante a curador Alexis Figueroa le montó una exposición “mix match” como saludo a Circa a la galería Prinardi, que esta localizada (Las Vegas style) en cuatro pisos y pasillos del glamoroso y trendy Hotel Normandie.

Aunque la Incoherencia es el tipo de exposición donde la unidad no es la característica más fuerte, lo que si es positivo es que andar por los largos pisos del Normandie se siente como ir en búsqueda de una pepita de oro en el viejo oeste. Entre lo que nos gustó se encuentra un grabado en tela de Omar Velázquez en el que un jóvencito con gorra, que se parece un niño sacado del afiche de la película Los Peloteros(1953), mira hacia el cielo, lo que es en realidad una mancha de hongo y humedad en un pedazo de tela encontrada por el artista. Abdiel Segarra se atreve a jugar con la percepción y la misericordia del espectador con Unititled (José), una fotografía a color vivo y semi abstracta de lo que parece ser un acercamiento a un helado con whip cream. Lo que nos atrapa son los atractivos colores rosados y blancos hasta que nos damos cuenta que estas montañas de dulce en realidad son acercamientos de llagas y lesiones de desamparados y junkies.

En una línea más conservadora se encuentra Luis Borrero con una pintura de corte hyperrealista, ó un homenaje a Caravaggio, de un hombre con brazos en su espalda y de cuclillas en una especie de calaboso. Titulada Hombre con Miedo, la obra demuestra una gran capacidad técnica y un entendimiento de las facciones y emociones humanas en el arte figurativo. Borrero también utiliza esplendidamente el espacio y la atmósfera.

A pesar de que la puesta de Alexis Figueroa no esta cuadrada en terminos curatoriales, lo que sí logra es presentar su gusto ecléctico y verdadera pasión por cualquier tipo de arte, en cualquier medio. En nuestra isla plagada de dealers fatulos, corruptos y autómatas, es bueno, muy bueno contar con alguién con pasión real. Figueroa tiene mucho talento. A la vez esperamos que su trabajo curatorial madure en el futuro.











Fuera de la mano curatorial de Figueroa, en los pisos adyacentes, encontramos unas pinturas grotescas por Manuel Salvador. El artista parece que hace retratos de familiares con facciones exageredas y deformadas, muy parecidos al trabajo de Leon Golub o caricaturas sacadas de Condorito. En realidad son horribles y hechas en el ya cansado estilo realista de la Escuela Central de Artes Visuales. En este caso feo es bueno ya que no podemos dejar de mirar estos singulares personajes. Esperamos ver mucho más de Salvador en el futuro y descifrar si es un Outsider artist, Naïve o simplemente sarcástico a muerte.

Otras pieza que me gustó mucho es la de una nena en ropa interior leyendo un libro de Victor García. El titulo es Niña leyendo Sappho y se refiere a una poeta de la antigua Grecia que le dedicaba escritos a amantes de ambos sexos. El nombre original de su lugar de exilio, la isla de Lesbos, es utilizada en la pornografía como referencia y metáfora lésbica conocida como “Sapphic.” En otra pintura la chica conduce un convertible a toda velocidad mientras canta. En el fondo de la obra se ve lo que parece ser una reproducción del torso de la figura femenina de la icónica pieza de Delacroix Libertad llevando al Pueblo (1830). Aquí el artista parece hacer una comparación, o tal vez trata de presentar la dicotomía intrínsica de la figura de la mujer en la pintura Romántica y épica del siglo 19, en donde adquiere características masculinas y frias como catalizador de fuerza y determinación. Vale la pena notar que el tratamiento de las manchas abtractas de Victor García en la camisa de la chica es exelente. El único problema son las firmas tan visibles sobre las pinturas -me parece que tiene que ver con alguna regla de Prinardi ya que es uniforme en casi todas la obras de otros artistas. Se ven muy tacky y amateur. Y ni hablar de la enmarcación, en muchos casos la pintura en canvas no debe ser enmarcada ya que afecta la visión conceptual de la misma o se convierte indirectamente en el punto focal.

Por último, en una línea tipo expresionista la obra de Carlos Santiago Cama Blanca, sabanas negras, nos presenta un grupo de personas que duermen y se mezclan en una cama. Esta es pintada hábilmente desde una pespectiva incómoda con colores cremosos y muchas transparencias.

Pedro Vélez