Carmen Correa Contemporary: El final de otra mentira


anuncio  de la Galería de Carmen Correa donde se utiliza sin permiso el logo de la feria. La galería no fue aceptada en la feria, se coló a través de la Galería Jacob Karpio

Un año después. ¿Qué dijo Carmen Correa en Art Premium y el Día? antes y después  la noticia de que Photo Miami le exijia una disculpa pública por anunciar una mentira?   ¿ Rubén Moreira estaba enterado que trabajaba en un ensayo fatulo ? ¿ Las ventas  de obras se dieron o esas piezas estan en un taller de enmarcados escondias detrás de una cortina? ¿Por qué Carmen Correa no esta este año en Miami? 

Solo lo menciono porque luego de que se dieran a conocer los hechos publicamente en el Box se nos tildó de embustero, problematico, loco, en contra del arte en PR y se enviaron cartas a mis lugares de empleo tratando de manchar mi reputación.

Pero, como dice Luis Francisco Ojeda..."el tiempo me da la razón"

Premios para Boricuas en la Bienal de Florencia




Delegación de la Isla

Mariana García entrevista a David Schnell en el MAP

Mariana García se la sigue comiendo, esta es una muy buena entrevista, sencilla pero al punto. Conocimos a Schnell y es un tipo bien down to earth, además de ser un exelente pintor. Tremendo que el MAP lo exhiba.



Fruto de la autogestión
Por Mariana García / Especial El Nuevo Día

La exhibición “Hover”, que se presenta desde mañana en el Museo de Arte de Ponce, es la primera exposición individual del artista alemán David Schnell en el continente americano. En ella el público podrá apreciar pinturas que no se vinculan a la representación de una realidad tangible pero que, aún así, parecen querer invadir el espacio del espectador.
Luego de la caída del Muro de Berlín en 1989, Schnell, quien vivía en la antigua Alemania Occidental, fue a estudiar en Leipzig, en el país entonces conocido como Alemania Oriental. (Ambas naciones se reunificaron en 1990). En Leipzig desarrolló sus habilidades en la pintura figurativa, la serigrafía, el grabado y la fotografía. En una entrevista con El Nuevo Día, el pintor dio a conocer en forma exclusiva sus inquietudes y aspiraciones.

¿Qué te motivó a viajar a Leipzig?
“Mi interés es crear unas imágenes donde el espacio es más importante que las figuras. Sólo pienso en composiciones cuando creo. Pienso, por ejemplo, ¿quién podría vivir aquí (dentro de las pinturas) una vez terminadas?”

Quería aprender estas técnicas ya que en Alemania Occidental no había una universidad que las enseñara. Los maestros eran también muy modernos. El ambiente fomentaba que nos concentráramos en las clases. Ninguno de nosotros estábamos pendientes al mercado del arte, lo que nos dio la posibilidad de concentrarnos en nuestros estudios. Estudiar, estudiar, estudiar. Eso fue lo que hicimos.

¿A qué conclusiones fundamentales llegaste durante tus años de estudio?
Mis amigos artistas y yo decidimos que queríamos pintar. Pintar para vivir de la pintura. Nos dimos cuenta que no tenía sentido ir a una galería a preguntar si ellos querían vender tu trabajo, así que decidimos hacer nuestra propia galería. Fue muy simple, arrendamos un espacio en Berlín y allí 10 artistas dimos un poco de dinero para cubrir los gastos y abrimos una galería. Y funcionó. Utilizamos el diseño gráfico que aprendieron algunos compañeros en la universidad para darle promoción de todo tipo a nuestras exhibiciones.

Pero ahora exhibes individualmente y te dedicas solamente a pintar.
Sí, pero estoy consciente de que he tenido mucha suerte de poder vivir de la pintura. En Alemania solamente el 2% de los artistas viven del arte. Los artistas tienen que hacer cosas juntos porque solo no lo logras. Es porque trabajamos en conjunto que la gente se dio cuenta que estábamos ahí. Al inicio hay que estar juntos. Los artistas que comienzan deben organizarse en grupo en algún lugar.

Has logrado convertirte en un artista bastante reconocido. ¿Cómo lidiaste con esto al principio?
Aprendí a lidiar porque me di cuenta que no puedo hacer más de 10 a 12 pinturas al año. Cuando comencé a tener éxito me invitaban a muchísimas exhibiciones. Pero no funcionó así para mí. Decidí quedarme con mi galería y así trabajo a mi ritmo.
Trabajo por semanas en una pintura y de pronto pinto algo en el canvas y todo hace sentido.

¿Qué contienen tus pinturas?
Formas y objetos que no existen en la realidad o cosas que sí existen y que se convierten en otra cosa una vez están en el cuadro. ¿Tienen algo que ver mis pinturas con la realidad o no? Es una de las preguntas que me hago todo el tiempo.
Háblame un poco de tu relación con los colores.
En ocasiones utilizo un mismo grupo de colores por un tiempo largo, incluso hasta un año. Es muy difícil para mí separarme de algunos colores, por eso me obligo a cambiar luego de un tiempo mi paleta de trabajo. Escojo un color que nunca utilizaría... y que luego me termina encantando. La última pintura que hice para el show en Ponce es muy oscura lo que es muy raro para mí.

¿Y tu relación con el espacio?
Mi interés es crear unas imágenes donde el espacio es más importante que las figuras. Solo pienso en composiciones cuando creo. Pienso, por ejemplo, ¿quién podría vivir aquí (dentro de las pinturas) una vez terminadas?”.
¿Cómo fueron escogidas las pinturas para “Hover?”.
Entre Sherill Hartup (curadora en jefe del MAP) y yo escogimos las pinturas que viajarían a Puerto Rico. Estoy muy feliz con el espacio de galería del Museo, es más grande de lo que parecía en las fotos. No es muy usual que muestre mis pinturas en un museo. También es interesante que este museo contenga obras de otros siglos. Nunca había mostrado mis pinturas en este contexto aunque me interesan sobremanera estos artistas.

¿Dónde buscas nuevas ideas?
Para llegar a nuevas ideas hago dos cosas: ver los paisajes (jardines y terrenos del campo alemán) y ver los trabajos de otros artistas. La combinación del museo y la naturaleza es lo que produce en mí nuevas ideas. Los paisajes en Alemania son para mí espectaculares. Son muy comunes y la gente los ve y los olvida. Yo los hago explotar en mis pinturas. Tengo un relación de odio y amor con ellos.

(Esta exhibición se presentará desde mañana hasta el 9 de marzo en el Museo de Arte de Ponce. Para más información puede llamar al (787) 848-0505 o visitar la página de Internet www.museoarteponce.org

Pinta (Felicidades a Warren James)



Aquí el artículo del New York Times por Holland Cotter:

It’s a little embarrassing to watch the New York art world “discovering” Latin American modernist art year after year, as if forever only half-aware of its existence. And it’s depressing to know that the Museum of Modern Art, which could have been collecting widely in the field for decades, had to wait for a windfall in the form of a gift collection to deal with this material in a serious and committed way. We are, after all, talking about the art of a continent and a century, not just a fad from yesterday.

No surprise then, given the circumstances, that the city is only now getting its first fair devoted to Latin American art. And no surprise to anyone familiar with this art that the fair, called Pinta and installed at the Metropolitan Pavilion on West 18th Street through tomorrow, looks as good as it does.

With just 35 galleries, Pinta is a big event in a small package. The layout, by the architect Warren A. James, is stylish and airy. In general a less-is-more sensibility prevails. For once, a fair looks like an art exhibition, not a job-lot display. And when a booth is crowded, the pieces can be blamed, as is the case at Appetite, a gallery with branches in Buenos Aires and Brooklyn that shows young artists working in an accumulative mode.

The thread that runs through Pinta, and partly accounts for its stripped-down appearance, is modernist painting and sculpture from the 1940s through the ’70s. The first thing you see is a group of open-work steel and glass sculptures by the Brazilian artist Waltércio Caldas presented by Gabinete de Arte Raquel Arnaud from São Paulo. “Transparent” is the word Mr. Caldas applies to this work, and it is apt.

Durban Segnini Gallery of Miami has abstract pieces, including a kind of tabletop tower with a curling window from 1967 by Eduardo Ramírez Villamizar, a mini-Frank Gehry before Frank Gehry came into his own. At Leon Tovar there’s a subtly kinetic piece by Jesús Rafael Soto (1923-2005); the slightest breeze will set its curtain of dangling rods into optically shimmering motion.

A 1952 sculpture in clear plastic by María Freire at Sammer Gallery Miami is exemplary of the soaring utopianism of a heady era. And something like this spirit survives into the present in paintings by Fanny Sanin and Tony Bechara at Latin Collector, of recent date but in classic abstract geometric style.

At the same time “classic” is defined many ways in Latin American art: by a spidery 1962 León Ferrari ink drawing at GC Estudio de Arte; by figurative paintings by Wifredo Lam at Treart; by a booth full of Xul Solar watercolors at Rubbers International Gallery; and by the marvelous etchings by Gego (Gertrude Goldschmidt, 1912-94) at Cecilia de Torres, a gallery that, along with Mary-Anne Martin Fine Art (not in the show), has long been one of the city’s primary showcases for Latin American material, old and new.

Pinta has its share of new art too, with up-to-the-minute work by Alexandre Arrechea, Eugenia Calvo, Arturo Duclos, Darío Escobar, Nicolas Guagnini, Marco Maggi and Damián Ontiveros Ramírez scattered here and there. (Don’t miss the witty and moving 2007 video by Liliana Porter at Hosfelt Gallery.)

Notably sparse, however, is overt religious or political imagery of a kind that still defines contemporary Latin American art for many people. And it is hard not to see a direct correlation between the playing down of such content and the current spurt of interest in Latin American work by the New York art world mainstream.

In any case all such balances could shift next year when, if things go as planned, the fair will increase the size of its exhibition space and, presumably, the number of participants. If strength really is in numbers, maybe New York, a Latin American city, will finally see what it has been missing all this time.

But why wait a year? Check out Pinta, and start to get smart now.

Pinta, the Contemporary Latin American Art Fair continues through tomorrow at the Metropolitan Pavilion, 125 West 18th Street, Chelsea; pinta-art.com.

Melanie Schiff en el Whitney




Felicitamos a Melanie Schiff, artista radicada en Chicago, (quien participo en nuestra expo The DAMS 2 en el Sagrado Corazón), y que ha sido seleccionada para la Bienal del Whitney Museum.

En diciembre una de sus fotos formará parte de una selección que organize para la revista Prototipo.

web site Melanie Schiff

El Peligro del Mercado Secundario



Peligros del Mercado Secundario

Este tema se ha discutido antes en este foro, por esa razón  es bueno comparar y ver otras opiniones, especialmente para los artistas jovenes. En la isla se tiene la creencia que vender arte desde el baúl de un auto o de un closet, en un taller de enmarcados o en un almacen en Plaza las Américas y, recibir un descuento en una obra comprada fuera de la exposición oficial es un gran deal. No lo es. 

Los artistas son los que se afectan, muchas veces ni se enteran que su obra esta acaparando el mercado, cayendo en manos de coleccionistas de segunda, salones de belleza, tiendas de pinturas y restaurantes. Lo que provoca que el valor de su obra baje dramáticamente. Otros artistas caen en trampas y trucos, produciendo mucha obra por una mensualidad ridicula ($2,000) mientras los "dealers" re-venden esa obra (que consiguieron barata) por el doble. De esa re-venta el artista recibe nada. Recuerden una sola pintura obra de un artista novel se puede vender en $2,000. Hagan el cálculo. Un artista debe ser selectivo y celoso con sus compradores. No se supone que toda la isla tenga sus obras.

Aquí los dejo con Ed Winkleman:


The Dangers of the Secondary Market for Living Artists

Can anyone explain to me why the gallerist should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?

I'd like to address the essence of that question, but to do so think it behooves us to re-frame it ever so slightly to read "Can anyone explain to me why someone who has the artist's best interests at heart should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?" (Instances where it's questionable whether a gallerist truly does have the artist's best interest at heart are another matter altogether in my mind so I'll leave that for another thread.)

In other words, what does a gallerist try to do by having input into how their artists' works enter the secondary market (in addition to making money, that is)? Three main things:

This doesn't apply to all gallerists, but more and more of us are sharing the profits of resales that we handle with our artists as standard practice.

Any good dealer will be trying to ensure their artist's prices remain healthy (i.e., don't skyrocket prematurely or go on public record as having tanked).

Do damage control if the work performs poorly on the secondary market.

1. I attended a panel discussion a while back with three high-powered Chelsea dealers who were sharing their experiences with a group of us younger galleries. One of the established dealers surprised me by announcing she shares a percentage of every resale that goes through her space with her artists. There are many reasons that makes good business sense to me, none the least of which it helps you retain said artists, but also because by giving the artist an interest in how sold work appreciates, the gallery, the collector, and the artist will all be invested in seeing that work appreciate. Consider the case of Richard Prince, who famously renounced his earlier artwork. He might not have done so as quickly were there additional profits for him to be made from their resale (which is an argument for resale rights in general, I realize, but also for resale through a gallery that does this now).

2. The biggest dangers to an artist's prices in the secondary market undoubtedly lie in the auction system. A good gallerist will keep work out of the auction system (by reselling it privately) if it's not the right time to test those waters. If a work's price at auction jumps too quickly, it can skew that artist's market in several significant ways. First, it can turn off good collectors who recognize when works are overpriced, leaving only what Hickey calls the "stupid collectors" buying up the work. Getting one's work into the important collections is critical, and this can wreak havoc on those efforts. Secondly, it will wreak havoc on the artist's primary market. A primary gallery can be working for months to place the work with a museum or important collection, just to see prices jump out of their range and spoil a deal because someone flipped a piece at auction. Third, this can lead to a collective awareness that the work is overpriced, and that can stall an artist's career momentum. Finally, and perhaps the biggest reason galleries don't like to see work rushed to auction is the piece can tank. I've see work at auction that didn't perform well essentially end otherwise promising careers. There is a significant ripple effect to work doing poorly at auction.

3. If an artist's work doesn't have a strong secondary market yet, the gallery is the best place to keep that secret. It may not mean a strong secondary market isn't going to come in time, but a public announcement of a failure, at auction or through the secondary market grape vines, is much harder to control. Potential collectors might lose interest. Current collectors might lose faith. By bringing the work to the primary gallery, the collector ensures that the person reselling the work is going to keep it under their hat if what the market will bear is somewhat less than public perception. Perhaps hanging onto the piece just another two years or so, when said artist's first major museum show is being planned to take place (something the dealer has worked behind the scenes to secure but isn't at liberty to issue a press release on just yet) will make all the difference.

Of course, the above are less of a concern (except for the latent dangers at auction) if it's widely understood that there's a strong secondary market for the work. But that understanding isn't chiseled anywhere in stone. Dealers who tried to have collectors sign contracts ensuring they'd bring work back to the gallery first are shying away from that practice in general for many reasons, none the least of which may be that those contracts are unenforceable. So the fears that galleries are potentially harming an artist by requiring first pick are someone overblown. In my honest opinion, artists should want their gallery to have first pick, even if the work is ready to go to auction, so that someone on their side is involved in the planning and potentially bad fallout of such sales.

Mariana Benitez nos habla sobre Hector Madera (En el Nuevo Día)




Rejas Liberadoras
Con el proyecto “Optical Borderline: Housing Development Project”, el artista Héctor Madera aborda este elemento de construcción desde una singular perspectiva.

Hay rejas que, lejos de encerrar, liberan. A Héctor Madera la paradoja le viene como anillo al dedo: las rejas le permitieron despojarse de una presión que crecía día a día, mientras trataba de encontrar un tema de tesis lo suficientemente rico para explorar y desarrollar en una pieza plástica. Recurrió a las impresiones de su derredor cotidiano y allí encontró lo que buscaba.

El artista explica: “me fui a vivir a Cupey, pero trabajaba en el Instituto de Cultura. Los tapones por las mañanas eran espantosos así que cortábamos por las urbanizaciones para ahorrar tiempo. Me comencé fijar en las rejas de las casas”.
Madera mira hacia lo lejos y parece regresar a los paseos mañaneros por la urbe sanjuanera. “Pensé que estaría chévere hacer un proyecto con este motivo”.

A la deriva y libreta en mano, visitó varias urbanizaciones construidas en las décadas del cincuenta y setenta como Puerto Nuevo y Caparra Terrace, en San Juan; Mayagüez Terrace, Extensión Villa Rica, en Bayamón, y Villa Griyasca, en Ponce.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios “Photo Miami”, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del “Art Basel/Miami Beach”, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo.

Las construcciones de viviendas en masa son un fenómeno que no ha dejado de tener su auge en Puerto Rico desde finales de la década del cuarenta, cuando se construyeron viviendas a una escala que el país no conocía. Los diseños de estos hogares se repitieron hasta el cansancio y entrar en una de las calles de estas urbanizaciones era como hacerlo en cualquier otra. Pero la vanidad caribeña no soporta tanta monotonía, así que los inquilinos pusieron manos a la obra y con poco dinero le dieron un toque particular a sus hogares. “Las rejas era la manera menos cara de ornamentar tu hogar de forma que se hiciera visible una diferencia entre las casas”, comenta Madera.

Optical Borderline: Housing Development Project es una instalación que consta de un neón rosa de 6’ x 6’ que recrea el diseño de una reja, una pintura de pared a vuelta redonda por el espacio de la exhibición del mismo patrón del neón y un proyector de diapositivas que documentan las casas visitadas para el proyecto.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios Photo Miami, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del Art Basel/Miami Beach, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo. Las miles de personas que visitan Miami se empapan del trabajo de artistas de todo el mundo. “Las ferias no son sólo espacios para vender”, explica Héctor, “ahora son más serias. Han contratado curadores que proponen artistas para los espacios de exhibición. En estas ferias también hay espacios para proyectos especiales, se dan conferencias y se hace mucho networking. Es un todo”, dice emocionado y -hay que decirlo- asustado el artista de 30 años.

Al lado del barroquismo de los diseños de rejas que adornan las casas puertorriqueñas, el patrón que Madera escogió para su proyecto pudiera parecer simple. Pero esto tiene su razón de ser. Los arqueados y dobleces que implicaría haber escogido un diseño más complicado son difíciles de hacer en neón. A esto se suma el presupuesto reducido del artista. De hecho, de no ser por la ayuda del coleccionista Ignacio López Beguiristain, Optical Borderline no viajaba a Miami. Ninguna de las instituciones o entidades a las que Madera pidió dinero respondió; el feliz encuentro con López Beguiristain hizo posible que se concretara la invitación que le extendió el director de la feria, Tim Flemming, a Héctor y a su proyecto.
En la novela de Emilio Díaz Valcárcel Figuraciones en el mes de marzo, publicada en el 1972, el público que asistió a una exposición en la Galería Campeche en el Viejo San Juan le dice a Akiro, uno de los personajes de la novela: “… porque el arte no puede estancarse sin podrirse. Que fluyan las nuevas ideas; la inquietud, la investigación y la experimentación son elementos inseparables del arte. ¡Paso a las nuevas estructuras amigo!”.

Estamos en el 2007 y este mismo impulso de cambio ya se ha hecho concreto. Pero es el trabajo y el desarrollo concienzudo de un proyecto, y no un deseo caótico de innovar, lo que logra el éxito de un artista. Así pues, Héctor representa a Puerto Rico y el país será observado a través de una interpretación del hierro que, hay que decirlo, se instala en los hogares para protegernos de la violencia rampante que nos rodea.

Jorge Zeno, Cesar Reyes y la Buena Mesa




Jorge Zeno works on a large scale version of "Indian Point" in Old San Juan

Jorge Zeno, Cesar Reyes y la Buena Mesa

En la fabulosa revista Magazín del Nuevo Día de hoy domingo se retrata en  brillante gloria papparazi, la fiesta de presentación del nuevo "look" del restaurante Pikayo. En las fotos uno puede observar que de sus paredes cuelgan pinturas de Jorge Zeno y Quetzacoalt- una yuxtaposición que me parece lamentable.

Quetzacoalt es un pintor comercial, uno de los favoritos de las esposas de la élite social isleña. Ellas, las esposas, a su vez son las que el pintor retrata en pose fashionista y en colores pasteles Cover Girl. Cuando las doñitas mantenidas van a esos restaurantes caros le piden a sus mariditos que les compren arte  (el que está en las paredes) sin haber ni acabado el "crembrulé". No olviden que este es el el tipo de obra que uno compra medio borracho. Ironicamente aunque las pinturas son cursi tienen un mercado que Quetzacoal lo trabaja muy bien- good for him.

Jorge, a diferencia de Quetzacoalt, tiene una reputación añeja de pintor Surrealista con chispa Caribeña que no hay quién se la quite. Injustificadamente if you ask me. Yo se porque nosotros hemos colaborado en varios proyectos y en los últimos años su obra ha evolucionado grandemente. Atrás ha quedado la poesía empalagosa. Ahora Zeno aborda temas concernientes a la ecología, la historia, la resonsabilidad social y la amenaza del terrorismo desde una base conceptual. No muchos han visto su trabajo nuevo en la isla, aunque los pocos con suerte conocen esta serie como "El Yunque". Yo prefiero llamarlas por su título orginal: "The Last Mountain." 

Prolífico por demás, Zeno también ha trabajado el tema de Vieques, la desobediencia civil y los encapuchados. Todas las pinturas en esta serie son buenísimas, preciosas y creadas antes de que Allora y Calzadilla hicieran su refrito arenoso "activista" en huellas de zapatos basada en la obra de Felix González- Torres. Ni les cuento sobre su retrato de una galerista famosa (Petra), y la de Julito (el ex senador PPD) tirado en el piso. Una de esas obras estuvo presente en el Stray Show Art Fair en Chicago  (2003) y recibió una buena crítica. Igual los curadores de la pasada Bienal del Whitney tuvieron una visita muy favorable con en la cual en la que lo clasificaron como un "historical painter". Algo asi como un Mark Tansey. Not bad!

 Jorge Zeno y el galero Tito Rovira conversan frente a la pintura de Cesar Reyes
 (2007)
Foto copyright Pedro Vélez

Bahía de Bieque (2002) en la portada de la Revista Entorno

una de nuestras colaboraciones

una versión alteada de "Indian Point" en la Galería Comercial (2005)

Escondida en algún lugar de su estudio Zeno tiene una obra que rompe con los esquemas del retrato contemporáneo isleño. Es una especie de homenaje de gran formato al super coleccionista Cesar Reyes. La misma esta basada en una foto incógnita que Zeno le tomó a Reyes, y a su esposa, mientras miraban arte en un lugar no determinado. En la imágen  Reyes le da la espalda al espectador (y al artista mismo). Una gran metáfora sobre la actitud de hacendado de la gran mayoría de nuestros coleccionistas, muchos de los cuales fueron en su día dealers de arte y dueños honorarios de galerías. A veces más que dueños fueron jefes responsables de malas desiciones que terminaron con esas galerías y carreras de artistas. No es que Cesar caiga en esta categoria, él es un buen tipo.

Yo soy un fan de la obra de Zeno. Jorge es un artista inteligente pero  movidas como presentar su obra junto a Quetzacoalt en un restaurante y luego aparecer en la sección de Magazín del Día me confunde-me deja un mal sabor. Si yo fuera un galero con cojones de verdad, tomaría esa obra de Zeno y la pegaría, porque se puede, porque es buena. Pero para lograrlo no se puede estar al lado de Quetzacoalt o encima de una mesa complementando apretitivos.

Taxi Galeria (en NY es pro fondos instituciones de interes social)

Mientras en PR se le cobra a los artistas $5,000 pesos para que los pobres pinten Taxis...en New York el mismo proyecto se basa en donaciones de entidades privadas para apoyar a comunidades especiales, hospitales de niños en necesidad y programas comunitarios.

Y quién se queda con esos $5,000 en PR? Han preguntado? 


Me imagino se debe dividir entre el organizador, o sea, el que selcciona a la carne de cañón, el taxista y la compañía de relaciones públicas que se inventó el truco...by the way, cuántas ventas directas de esos anuncios en Taxis han conseguido los artistas?

No aprendemos, aunque la información esta al alcance de todos.

Solo en Macondo:


Taxi Galeria en NYC

María Celeste Arraras y su cabeza llena de aire en Rotund



"We try to be the live-and-let-live kind, especially when it comes to artworld spats, tantrums, bouts of paranoia, internecine shit-flingings, red-faced, bug-eyed spittle-fests, pissant stampings, hysterical finger-pointing, and other hissy fits, but someone must have really crossed the line to ruffle the always well-preened feathers of Javier Martínez, the astute, carefully understated blog-jockey over at autogiro.

Martínez took pronounced umbrage here at the much-discussed move by el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) to invite a television variety-show bombshell-poseur into its inner sanctum, to sell the museum to the tourist trade. Actually, to say “much-discussed” does not begin to describe the holding of noses, cries of disbelief, and barfing sounds that accompanied the announcement that catástrofe-y-disastre-loving María Celeste Arrarás (“Goat born with two heads in Aibonito!” “Comerío mother of ten crushed by toppling armoire!”) had created a segment on the museum for a program she hosts called “Great Taste,” which will be aired by the Travel Channel one of these days as part of a tour of la Isla del Encanto."

Maria Celeste Arraras: Editorial de Dr. Pitt von Pigg




Anyway. Luego de haber leido en los blogs de tantos infames Blogs y Sites donde le tiran chupas, cuajos rellenos de y pampers sucios a María Celeste, al MAPR y a Paris, me veo, tengo que, me han exigido a, debo expresar mi deshalago con todo este mundo del arte In en esta desdichada ínsula de paquete. Dice el filósofo, teaoremático, crítico y políglota (además de pitoniso, mago y polítogo) de Richy Montaner en su libro ‘Imágen del perfecto idiota latinoamericano’ que si hay algo que destaca al hispano colonizado, sandunguero y antiyanqui es el complejo de inferioridad. A ello le sumamos uno de los aspectos más tristes y desgraciados del comportamineto sub-humano: la envidia. Por la envidia fue que Caín mató a su hermano Abel a razón de que Yaveh prefirió comer de las verduras y viandas que éste sembraba a diferencia de las rancias y flacuchas obejas y cabros que el asesino prefirió brindarle. Lo que implica que en verdad Yaveh es vegetariano, ¿ok?

Anyway. Tal complejo de inferioridad envidiosa lleva al artista puertorriqueño promedio al descoque cuando uno de ellos, o en este caso particular, cuando una animadora de excelso rango como María Celeste Arrarás es contactada para atemperar con su inverosimil, radiante, resquebrajante personalidad un programa que se supone lleve el nombre de Puerto Rico y las artes copiadas que se hacen aquí hacia el orbe global y universal de los países alineados al servicio de su majestad imperial, entiendase USA (por sus siglas en inglés). Entonces, siempre vienen dos que tres mangansones envidiosos cuyo propósito es el ‘no comer ni dejar que nadie coma’ a empezar a criticar y a joder por los cuatro vientos. No en balde es que los comunistas siempre están al asecho y no tienen reparos en algún día convertir a esta turística isla en una extención del contubernio de Satanás – entiéndase: Fidel, Chávez, Ebo, Krichner, Lula. Y decimos esto porque es que aquí hay tanto machetero escondio que al momento en que los americanos se vayan (como ya se han ido de Roosevelt Roads, Ramey Fields, Arecibo Big Radar y tantas otras bases) se empezarán a secar los cocos, dejará de llover, el mar se retirará, nos invadirá un ejército de negros mambises, se acabó el cupón, el creepy, la manteca y el crack, las pasarelas, los piscolabis, el éxtasis, el Plan WIK, las alcapúrrias, el SS, plan de retiro, Wendis, Medicare, McDonald, Medicaid, B. King, los camarones, la ensalada de Alaskan Crab, Popeyes, se acabarán las carreteras asfaltadas, los aires acondicionados, y nos cubrirá a todos una inmensa maleza cuyos matojos y bejucos nos enrredarán de tal forma que no vamos a encontrar ni el camino al baño.

¡Ah!, también se me olvidaba, se acabarán los videts para señoritos y los hinodoros con agua adentro. Volveremos a cagar en letrinas y sin papel Bounty. No abrá luz eléctrica y tendrán que volver a alumbrarse con quinqué, y eso si hay matches, ¿ok? Anyway. ¿Y qué malo hay cuando un exmachetero como Domingo García decide soltar el machete? ¿Acaso no lo hizo Sonny Rivera García, Elizam Escobar (sobrino de Pablo Escobar - RIP), Toño Martorell y tantos, tantos otros? Además… la cárcel NO es para artistas. Si no me creen pregúntenle a la bella modelo aquella que pasó unos años en una mazmorra dominicana comiendo mazamorra con mangú.

Sí, infamia, bellaquismos pubertarios y parceleros, artistitas pueblerinos y provinciales, jaibería de la chusma iconoclasta y pendencieros de orilla e inflamadores de egos ajenos, eso es lo que tenemos aquí criticando a la crema en todos esos blogs quijotescos y malsanos. Que si el arte es para amantes, que si el arte es para los blanquitos, que si el arte es hecho por genios alados, que si el arte es bla, bla, bla. Ya me cansé. Estoy hasta la coronilla de mis putrefactos colmillos. Si no es una cosa, es la otra. Y si en el camino hay uno que se salga del entorno parcelero, que salga del caserio, pues a fusilarlo tal y como hizo el barbudo y asmático ese del Che (porque una cosa es el Che en una t-shirt barata, pero otra muy diferente es el Che en la realidad) en los infames juicios populares. Que se entienda de una vez porque NO lo voy a repetir más: AQUEL QUE SE SIENTE DEFRAUDADO POR SU PUEBLO NO ES MÁS QUE UN ALFEÑIQUE DE HUMANIDAD, UNA GAJO DE CAQUITA, UN COMUNISTA ACOMPLEJAO.

¿Acaso no vieron la película The Last Temptation o la otra The Passion of Christ? Todito está ahí. ¡Fue su propio pueblo el que lo clavó! Lo que tienen que hacer es darle gracias al Creador por estar respirando todavía y por el hecho de que tenemos a una anfritiona como M.C. Arrarás – que de paso, se ve requetebien frente a esa obra maestra del Florón de Rafi, pues los colorines van en tono. Cualquiera diría que MCA es parte de la obra en sí - . Tampoco, y esto lo digo con mucho respeto, deben inflamar o embarrar el nombre de esas dos directrices, divas del orden cultural. Me refiero a la doctora Teresa Tió y a la artista gráfica María ‘Miyuca’ Zomoza. Aunque digo que doña Teresa proviene de la alcurnia de doña Lola, ha tenido tiempo suficiente de enderezar el camino y limpiar el sagrado nombre de tan noble familia.

A Miyuca pues… ¿qué de malo tiene ser hija de Anastasio Zomoza? No hablen, repito, no hablen mal o echen más gajos de caquita a tan excelsas damas. Eso huele bien feo. Una fue directora del ICP cuando se vendió a precio de quemazón el vejestorio ese del hotel San Gerónimo (antiguo protíbulo de marinos y deambulantes) que se está cayendo en cantos. ¿Además, no fue Gerónimo un indio criminal mata vaqueros? ¿Acaso no vieron la película The Conquest of the West? La segunda es la actual directora de la Larra High School Building Square, y a la padagogía debemos pleitesía. ¿Que si MCA es una airhead como Paris Hilton? ¡Bamblinas! Si hay algo que estas dos chicas tienen en demasía en celebro. Sí. Un celebro bien chévere para evital el amonguillamiento ese que calcome las sinfulas pretestatarias de la mayoría de esos balbúceos sinocéfalos reguetoneros de campo.

¡Así que, anyway; a trabajar! Que es muy fácil criticar y no pintar. Hagamos cuadros bellos. Hagamos cuadros hermosos. Hagamos eco de aquellos genios de nuestros tiempos: Picasso, Botello, Botero, Miguel Angel y da Vinci, Azaroza y Calmadilla. Sólo así, mis queridos camaradas, sólo así liberarán sus almas de las garras de la Quintupleta de Satanás, …. Para enseñar sus obras al mundo en Great Taste del MAPR. Al rojo vivo. Anyway.



von Pigg en MSA-X"

Sao Paulo sin Anuncios



articulo en Adbusters"

Contaminación visual y banners en San Juan, Puerto Rico por Carmen Millán Pabón




Algo bueno en el Día....muy buen articulo por Carmen Millán...una pena la reportera no viera la gigantesca exposición en el Sagrado Corazón basada en esta problematica...






Bombardeo de anuncios
La saturación de la publicidad es un atentado a los ciudadanos.

Por Carmen Millán Pabón /cmillan@elnuevodia.com


Nota del editor: Primero de una serie de artículos sobre la contaminación visual en Puerto Rico.

¿Contaminación visual, o promoción efectiva? ¿Adefesios citadinos o muestras del ingenio en mercadeo? ¿Una forma de generar ingresos para los dueños que alquilan sus propiedades o estorbo público para aquéllos a quienes le obstruyen la vista?

La forma de ver los “billboards” y el resto de la publicidad exterior que abunda en distintos sectores del País depende del cristal con que se mire. En la Isla, la proliferación de la promoción masiva en los espacios públicos despegó hace menos de 10 años. La publicidad a cada lado de las vías y en los edificios, que intimida al conductor, afea la ciudad y muchos violentan las reglamentaciones.

Sigan o no las reglas de ARPE, el vicepresidente de la Sociedad Puertorriqueña de Planificación, Anselmo De Portu aseguró que “afean” la ciudad y pueden representar una distracción para los conductores. “Hay que buscar la ciudad entre los billboards”, dijo, temeroso de que la proliferación de anuncios “reglamentados” convierta a San Juan en un lugar como Las Vegas, donde hay tantos letreros que no hay forma de identificar los edificios.
Comparó a las telas que cuelgan sobre los edificios con máscaras de disfraces.

Por Carmen Millán Pabón

En sus inicios, los “mesh” o telas que cubrían los multipisos de un banco en la Milla de Oro en Hato Rey y de una línea aérea ubicada estratégicamente en Santurce, a la entrada de El Condado, llamaban la atención por sus monumentales tamaños. Tenían el privilegio de no competir con otros.

En la avenida Roosevelt había la promoción de una cerveza extranjera con varios maniquíes que simulaban ser “obreros” instalando el anuncio. Esta importante ruta se ha convertido en “un shopper” que para identificar algunos negocios hace necesario escudriñar bien entre vistosas y enormes promociones. Una de ellas, un enorme rollo con tiras que simula ser papel sanitario. Ahora, rutas completas de las autopistas están circundadas de estructuras con capacidad de promocionar hasta seis anuncios distintos por sus dos caras. En la entrada al Túnel Minillas, cerca al Hospital Pavía, hay una sobredosis publicitaria. El propio hospital se oculta tras las promociones.

El arquitecto Segundo Cardona lleva años alertando sobre lo que según dice, se convirtió en “un problema que ya es obvio”: la liberación de la legislación que controla la ubicación de la publicidad en el exterior.
Antes, Puerto Rico había sido uno de los pocos países que contaba con una legislación que protegía el patrimonio natural de la “contaminación de anuncios de gran escala”. Cardona, quien diseñó el edificio de La Telefónica en la Avenida Roosevelt hace más de 20 años, dijo que una ciudad se supone que sea “la suma de edificios”.Pero ahora se puede decir que áreas de la zona metropolitana son “un collage de anuncios” que mutila los edificios.

Sin opción de evadirlos

“Los ciudadanos saben que encontrarán anuncios en televisión, radio, en periódicos y pueden decidir si los ven o no, pero no tienen opción de evadirlos cuando salen a la calle y se ven bombardeados de mensajes en los espacios públicos”, aseguró el arquitecto. Cardona interpreta la situación como un atentado contra el derecho de los ciudadanos y en el caso de los “mesh”, afectan el derecho de los empleados de ver con claridad al exterior. De noche, añade, los alumbrados de los “billboards” afectan a los residentes de la zona. La reglamentación para la colocación de anuncios en las vías públicas y edificios la establece la Administración de

Reglamentos y Permisos mediante la “Ley uniforme de rótulos y anuncios de Puerto Rico” de 1999, y muchos de ellos cuentan con el visto bueno de la entidad. Antes, los regulaba la Junta de Planificación. Según Luis A. Vélez Roche, titular de la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE), al momento en los tribunales de San Juan, Bayamón y Carolina hay, por lo menos, 30 casos de anuncios ilegales, o que incurren en algún tipo de violación. “Hay compañías bien responsables, pero hay algunas que no. Si no, no tuviéramos tantos casos en los tribunales” dijo Vélez Roche.

Salander O' Reilly Gallery y Kurt Lidtke (galerias en aprietos)

Dos noticias continuacion:

Artnet News
Oct. 17, 2007

DRAMA ON EAST 71ST STREET
The troubles of the Salander-O’Reilly Gallery, already bedeviled by lawsuits, have worsened [see Artnet News, Aug. 14, 2007]. Visitors to a scheduled opening at the gallery in the Forstman Mansion on 71st Street and Madison Avenue last night found the premises closed. A sheet of paper taped to the door indicated that a much-awaited Caravaggio exhibition and another show of "Masterpieces of Art" had been postponed. The centerpiece of the exhibition was Apollo the Lute Player, said to be by Caravaggio and valued at an impressive $100 million.
"Postponed" is an understatement. As security guards crowded the sidewalk and vans lined the Upper East Side streets, dozens of paintings were carted off from the gallery yesterday after the London dealer Clovis Whitfield, the major lender to the show, panicked and announced that disputes around the embattled gallery did not make him "feel secure."

Art dealer Larry Salander, who had operated his gallery there since late 2005, had hoped that sales from the two shows would cover the gallery’s mounting debts. Unpaid bills and charges of fraud had triggered more than 20 lawsuits from landlords, creditors and consignors.

On Monday, Oct. 15, 2007, Salander settled claims brought by two of those creditors. He agreed to hand over more than 600 paintings to settle a suit brought by Donald Schupak, a partner and investor in Renaissance Art Inc., an art fund that Salander formed with Schupak and his son, Andrew Schupak. (Schupak is the CEO of Triumph Apparel, which was formerly Danskin Inc.). The Schupaks obtained a court order to shut down the gallery on Oct. 11. As part of the settlement Monday, according to Schupak lawyer Barry Slotnick, the investors joined Salander in urging New York State Supreme Court judge Richard Lowe to allow the gallery exhibition to take place.

In the second settlement, hedge funder Roy Lennox of the New York firm Caxton Associates was awarded six works of art and the gallery’s library of books on fine art, on the provision that Salander would add cash and jewelry to the award if the library were assessed at a value of less than $1 million.

Judge Lowe ordered the gallery locked on Oct. 11 to prevent Salander from removing works of art from the premises. The court also ordered Salander to hire security guards to enforce the order. According to Slotnick, who visited the gallery last night, Salander-O’Reilly’s basement holds 619 Renaissance paintings.

Other prominent litigants have been lining up since late spring. According to reports, Salander is being sued by artist and former New York Observer publisher Arthur Carter for nonpayment, and by former tennis star John McEnroe for failing to double a $162,500 investment in five months. Aby Rosen, Salander’s landlord at the Forstman Mansion, is seeking back payment of the $183,000 monthly rent. Salander’s landlord at the gallery’s former space on 79th Street and Madison Avenue, Elaine Rosenberg, is suing for back rent and for the unpaid share of a painting in which she had invested.

Stuart Pivar, who sat on the sidewalk in front of the gallery yesterday in his 16th century carved walnut French wedding chair that he had just removed from the building, waited for transport across town. "I think I’m the only person who’s not suing him," he smirked.

In 31 years of operation, Salander has built critical respect and a strong clientele with sales of American modernists and Renaissance painting and sculpture. The dealer often spoke of introducing potential collectors on Wall Street to fields of art that were an alternative to the fashionable and often more expensive contemporary market.

Salander expected the "postponed" exhibitions to vindicate his approach. Paying his creditors would have been another thing. Skeptics among museum curators and dealers noted that the Apollo had sold at Sotheby’s in 1991 for $110,000 as a work from the "circle of Caravaggio," and questioned the reattribution. The painting is still for sale.

Salander had already announced that he plans to vacate the Forstman Mansion at the end of the year.

LIDKE SENTENCED IN SEATTLE
Meanwhile, across the country, former Seattle art dealer Kurt Lidtke -- who owned an eponymous gallery in the city’s Pioneer Square district, and was known as one of the country’s foremost experts in Abstract Expressionist Mark Tobey -- was sentenced to 40 months in prison after being found guilty on 19 counts of first-degree theft and one count of failing to pay taxes. The convictions grew out of a complex web of double-dealings Lidtke engaged in between 1999 to 2004, wherein the dealer accepted paintings on consignment, then traded or sold them without compensating their owners, ultimately scamming in excess of $400,000. Lindke’s defense held that his behavior was explained by alcohol and cough syrup addictions, a claim given some credence by the bizarre nature of some of his dealings -- in one instance, Lidtke actually donated Tobey’s Portrait of Richard Odlin to Seattle’s Cornish College of the Arts, even though the painting had been consigned him to sell by Texas art collector James Clark.

Teresa Tío y su legado: Hallazgos Arquelogicos en Paseo Caribe


Weegee, "The Critic" (1943)


Más hallazgos arqueológicos en Paseo Caribe
jueves, 11 de octubre de 2007
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora


Nuevos hallazgos arqueológicos en el complejo turístico-residencial de Paseo Caribe.

El socio gestor del controvertible proyecto que se desarrolla en Puerta de Tierra, aledaño al Caribe Hilton y el fortín San Jerónimo del Boquerón, confirmó la existencia de piezas arqueológicas que fueron halladas durante los pasados días en las inmediaciones de un antiguo acueducto, ubicado a pasos de los edificios residenciales, comerciales y turísticos que componen la multimillonaria obra.

La confirmación por parte del empresario Arturo Madero antecede la visita programada para hoy de técnicos de la división de arqueología en los predios de Paseo Caribe que intentarán determinar la importancia histórica de las piezas. La agencia, asimismo, podría tomar medidas para asegurar su protección.

Algunas versiones, aún sin confirmar, apuntan a que las piezas son pedazos de antiguos cañones de la época colonial. Madero, al ser contactado a su teléfono personal, refirió todas las preguntas relacionadas con los nuevos hallazgos a Jesús Vega, el arqueólogo que había contratado para realizar un complejo estudio arqueológico de los terrenos que actualmente son ocupados por la obra y que se utilizaron para el otorgamiento de un endoso por parte del Consejo de Arqueología del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). No obstante, el perito del contratista no pudo ser localizado ayer por la tarde por PRIMERA HORA.

La visita por parte de los funcionarios del ICP al proyecto se debe a una petición de la comisión senatorial de Asuntos Federales y del Consumidor, presidida por el senador Orlando Parga, que a finales de este mes rendirá el último de una serie de informes sobre una investigación en torno al acceso público del fortín San Jerónimo y los permisos que las agencias fiscalizadoras otorgaron a la obra.

Según las versiones obtenidas por la comisión, los nuevos artefactos fueron encontrados en un área donde se están colocando pilotes para la construcción de otra estructura pero esto fue negado por Madero, quien aseguró que los hallazgos se registraron “fuera del proyecto”.

La relevancia arqueológica de los predios de Paseo Caribe han sido objeto de controversia por versiones dispares ofrecidas por Vega y la presidenta de la Asociación de Arqueología de Puerto Rico, Virginia Rivera, la primera experta contrada por Madero para llevar a cabo los estudios de los terrenos.

Tan reciente como el martes, murió un obrero de Paseo Caribe al caer del quinto piso de una de sus estructuras.

Miyuca y el MAC : Yo, Hardcore?




"its 17-year nightmare under the reign of Thomas Krens. This self-styled shah of culture and franchising has been described as "cold, distracted and rarely on hand." I would add reckless, destructive, myopic and misguided."

*y despues dicen que yo soy fuerte, bah...estos son los jugadores de grandes ligas...

HOW TO REBUILD
THE GUGGENHEIM
by Jerry Saltz


On the last day of July, the art world awoke to a disturbance in the Force. The New York Times announced that Lisa Dennison, the director of the Guggenheim Museum since only 2005, would be leaving to become executive vice-president for Sotheby’s North America. Dennison wasn’t the best director around; she may have been only a puppet. But she was capably playing the role of Gerald Ford to this troubled institution, helping to bring the Guggenheim back from its 17-year nightmare under the reign of Thomas Krens. This self-styled shah of culture and franchising has been described as "cold, distracted and rarely on hand." I would add reckless, destructive, myopic and misguided.

Since Krens took over in 1988, the air around art at the Guggenheim has been distorted and toxic. Yet since he left his directorship in 2005 to run the Guggenheim Foundation, which oversees all five museums (New York, Venice, Berlin, Bilbao, Las Vegas), the institution has shown auspicious signs of actually putting his tenure behind it. Under Dennison, the specialized but scintillating collection of early-20th-century art was intelligently reinstalled so that batches of excellent women and lesser-known artists are featured alongside the big guns. Very good contemporary exhibitions have taken place, most recently this summer’s smart show of recent acquisitions and art from the permanent collection. Curated by Kevin Lotery, Ted Mann and Nat Trotman (under the supervision of Nancy Spector), this sampler was loaded with serendipitous juxtapositions, and showed the Guggenheim shunning spectacle and stressing art again. The soon-to-open Richard Prince survey could be really good, and this winter’s Cai Guo-Qiang retrospective, as well as other exhibitions in the works, are all good signs.

But something rotten is brewing. Krens has been up to his corrosive old tricks again. With breathtakingly bad timing last year, just days before Israel and Lebanon exploded into war, Krens announced that the Guggenheim would build a 300,000-square-foot edifice designed by architect Frank Gehry, on a spit of land called Saadiyat -- Arabic for "Isle of Happiness" -- in Abu Dhabi, the capital of the United Arab Emirates. The Emirates also has plans to build a branch of the Louvre designed by Jean Nouvel, a maritime museum by Tadao Ando, and a performing-arts center by Zaha Hadid. The Guggenheim Abu Dhabi, dubbed "GuggAbu" last year by arts blogger Tyler Green, will sit atop a slender peninsula jutting into the Persian Gulf. The building is to be completed by 2011 at a cost estimated to be between $200 million and $400 million. Slated for construction nearby are dozens of luxury hotels, three marinas, two golf courses, high-end apartments and fancy villas. Crown Prince Sheikh Mohammed bin Zayed al-Nahyan says this $27 billion Sodom-plus-Vegas on the Persian Gulf is expected to draw three million tourists a year by 2015 and will be an "upscale cultural district."

At the time of the GuggAbu announcement, Gehry hadn’t even begun designing. Calling the building "a rush job," he opined, "It’s got to be something that will make sense here," adding, "I know it’s hot. Being situated on the seafront means we might have sandstorms." He should have added that being situated on this seafront also means it’s possible the whole peninsula will be under water in a hundred years. Perhaps those watching it go under will think that’s where this air-conditioned Xanadu belongs.

Krens notes that the UAE "has the resources" to build this project. He’s certainly right there. Abu Dhabi harbors nine percent of the world’s known oil reserves and four percent of its gas. However, it also harbors something else: a stringent anti-Israel policy. Numerous government sites warn that Israeli passport holders and travelers whose passports bear Israeli stamps will be denied entry visas to the Emirates. Thus, the Guggenheim -- founded by a Jewish family, an institution with Jewish curators and scores of works by Jewish artists, designed by the Jewish Gehry -- isn’t really welcome either. (Nor are other marginalized groups: Two years ago, a UAE government official said, "Our society does not accept queer behavior either in word or action." Maybe that means art by queers won’t be welcome in the GuggAbu.) As of July 2006, it was reported that no nudes were to be shown, nor anything deemed "controversial."

None of this fazes Krens. "This is a minor issue," he said last year. "Our challenge now is to define the next generation of Guggenheim museums." Actually, the word next is misleading because there was no earlier generation. Most of those either went belly-up or never materialized, in places like Taiwan, Rio de Janeiro, Singapore and St. Petersburg. The failed plan for Rio called for a tropical rainforest, a 100-foot waterfall, suspension bridges, and a sunken lobby with underwater views of a reflecting pool. Perhaps he’ll announce a Guggenheim Machu Picchu next, or a Guggenheim Great Wall.

The big success on which all this bluster is based is, of course, the Guggenheim Bilbao. That building does work, but only economically, as a tourist attraction, as a source of civic pride and a leverage tool for Krens. It looks like a shiny, undulating amusement-park ride from the outside. It’s great. The inside, however, is so oversize and jazzy that it is awful for art (except that of the artist who inspired much of Gehry’s thinking, Richard Serra). Krens and Gehry, great as they are as a team, should not build museums together -- not in Abu Dhabi, not anywhere. They should be given the contract to build every Wal-Mart in America. That would change the way American architecture looks and the way Americans look at architecture. Krens and Gehry would be heroes. America would be lucky.

In the late ‘80s, when he took over, Krens did some good. He brought the Guggenheim into the present after it had drifted for years. He sold some of the collection but was behind numerous important acquisitions, including the great Panza collection. Then he saw something before others. He understood that culture was going to be big business and that institutions like his could be franchised. He dreamed of shining museums on hills, and tried to build them. That was the beginning of the end.

Krens broke faith with art long ago. Now he crows about meeting with "business moguls, governors [and] mayors," and boasts, "In the last three years, more than 130 cities have made an initial inquiry into doing something like Bilbao." His traveling lecture is called "Developing the Guggenheim into a Global Brand." But under Krens the Guggenheim brand has been not art or exhibitions or even the collection but Building Buildings. And even that was a lie -- they were all Coming Soon, and in reality every one was Coming Soon But Never Comes.

Though I love the Guggenheim’s Frank Lloyd Wright mother ship on Fifth Avenue, one thing this museum has needed for years has been more wide-open, non-spiraling space in New York. Krens did open a SoHo branch in 1992, but it folded in 2001. (In a nice bit of symbolism, the building now holds a slick Prada store.) He also tried to have Gehry build a behemoth near the South Street Seaport, but that never worked out either. Then he switched back to his international aspirations. Thus, Krens’s world adventures aren’t just silly, sad, misspent and maddening; they’re tragic. Imagine if, instead of squandering the Guggenheim’s good name, and rather than pouring time and money into showy boondoggles around the globe, Krens had secured a large space somewhere in New York City, and created something like what the Tate did in London -- a sort of Guggenheim Modern for rotating shows and space for the permanent collection.

In his heyday, Krens was the one American museum director with the hubris, clout and drive to pull something like this off. His dictatorial power accomplished some good things, but at far too high a price. By now his so-called vision can be seen for what it is: a ruse masquerading as a wow. The only thing Krens did was mix Museum Mile with Broadway. Dreaming of blockbusters, he created palaces and high-concept productions dependent on one-time, out-of-town visitors. Krens accessorized the museum’s shell, but he neglected and betrayed art. The Guggenheim Abu Dhabi is just more of the same but on a grander scale. Krens ushered in the ill-begotten era of constructing glitzy trophy museums and then simply filling them with art. He and the ideology came in with Reagan; they should go out with Bush. It is time for the trustees and excellent curators of the beloved Guggenheim to complete the process they seemed to be initiating so admirably before Dennison’s ill-timed and egregious abdication, and together take back the rotunda and get rid of Krens.

WHO SHOULD GET THE JOB
Hiring a new director for the Guggenheim will be tricky. It will be extremely difficult for any candidate to unequivocally say, "Krens must go," if only because he’ll have a major hand in the hiring. Nonetheless, an independent-minded director is a necessity if the museum is to recover. The last director of the Guggenheim was a woman, and the next one should be, too. Four candidates come immediately to mind: the chief curator and associate director for programs at the Whitney Museum, Donna De Salvo; the current director of UCLA’s Hammer Museum, Ann Philbin; the departing director of the Walker Art Center in Minneapolis, Kathy Halbreich; and the Studio Museum in Harlem’s Thelma Golden.

Whoever takes the job must not do so without a number of ironclad agreements in place. Assuming the director can’t fire Krens outright (presumably only the board can do that), she must stipulate that she has control over appointing and releasing all board members and employees. She has to sign off on all activities and exhibitions in all present and future Guggenheims, constructing a legal firewall between Krens and the Guggenheim. He should not be allowed to take one dime of Guggenheim money for any project, and she should try to get out of the Abu Dhabi project. Krens must have no role beyond an advisory one -- and without payment, from either the museum or its trustees or other backers. If this new director can defang Krens, then -- and only then -- might there be a bright future at the Guggenheim.

JERRY SALTZ is senior art critic for New York Magazine.

Tristan Reyes se lleva premio



Felicitamos a Tristan Reyes por ganar este premio en metálico del MOLAA


MOLAA AWARDS $50,000

The Museum of Latin American Art in Long Beach, Ca., has awarded $50,000 in prize money to seven Latin-American artists for the purchase of their works. The winners are Mario Opazo ($25,000), Veronica Riedel ($10,000), Tristan Reyes Alvarado ($6,000), Julio Cesar Peña ($4,000), Tatiana Parcero ($4,000), Ricardo Benaim ($1,000) and Oliver Krisch ($1,000).

Edgardo Rodriguez Julia (Al Fin, La Cultura Empieza a Hablar Paseo Caribe)

Llevamos meses reclamando en el Box Score una respuesta/comentario/editorial de los periodistas "culturales" sobre Paseo Caribe. Ayer Jorge Rodríguez le tiro la puyita al ICP en el Vocero, y hoy en el Día le toca a Rodríguez Juliá. Me pareció medio tamed pero al menos se atrevió.

Por Edgardo Rodríguez Juliá

En la época dorada de nuestra dificultosa gobernabilidad (más por nostalgia que por rigor así consideramos los primeros veinte años del Estado Libre Asociado) nuestros gobernantes ejemplares -Don Luis Muñoz Marín, Don Roberto Sánchez Vilella, Don Luis A. Ferré- fueron incapaces de concebir una política pública adecuada respecto del litoral y nuestras playas. Sólo llegaron a proclamar y defender -¡menos mal!- nuestro derecho inalienable al disfrute de las playas, que han sido y son consideradas públicas.

Quien hace la ley también hace la trampa: el Caribe Hilton fue construido aledaño a la Playa del Escambrón, parte de esa rada fue privatizada por el hotel. Se podría argüir, sin embargo, que la playa del Hilton fue creada artificialmente y, por lo tanto, sería un bien semipúblico primero y, luego, una vez el Gobierno vendió el hotel, enteramente privado.

No ocurre así con ninguna otra playa del litoral sanjuanero: todas son consideradas públicas siempre y cuando usted se franquee el dificultoso acceso a las mismas. Pero ¿qué hay de la vista, del paisaje marino? ¿Es un bien común, público? o se convierte prontamente en privado tan pronto usted pueda comprarse un apartamento por más de medio millón de dólares. Esa es la pregunta que nadie se planteó -mucho menos contestó- en la aprobación del mal llamado Paseo Caribe. En esto soy radical: el patrimonio de nuestra panorámica vista al mar -lo que el poeta español Pedro Salinas llamó beatamente “El contemplado”- debe ser bien común de todos los puertorriqueños y sanjuaneros. Si los padres de la patria fatula no supieron evitar que en Isla Verde, Punta Las Marías y el Condado se construyeran decenas de edificios y condominios casi sobre la arena húmeda, tapiando la vista de nuestra “ciudad mayor” al mar, ya es tiempo de crear una política pública que garantice el disfrute de ese paisaje.

Hacia mediados de los años ochenta, la pretenciosa política pública -por flatulenta e hispanófila- de Rafael Hernández Colón inauguró, frente al Condominio Torre de la Reina, en el Parque Luis Muñoz Rivera, el altisonante Pabellón de la Paz, tapándole la vista al apartamento 5E. Me tapiaron -con aquel adefesio faux belle époque, palacio de plexiglass- la peña de la playa de la ocho, el litoral donde se sembraron en la arena los míticos jonrones de Joshua Gibson y Frank “Condominio” Howard. No protesté. Se trataba de una política -consideré que equivocada- mediante la cual se afectaba un bien privado en aras de favorecer un bien común: el Pabellón de la Paz sería lugar de convocatoria cívica, sitio de armonía dominguera bajo las frondas de los pinos del Muñoz Rivera y el Sixto Escobar, frondas a la brisa que ya no podría contemplar desde el apartamiento de marras.

Ahora ha ocurrido todo lo contrario: el bien privado mediante saqueo ha tapiado la vista a la peña del perro, a la boca de la Laguna del Condado, al fuerte San Jerónimo y hasta al ya benemérito Caribe Hilton. Se ha privatizado uno de los paisajes más espectaculares de la ciudad, de todos en la ciudad, no sólo de los millonarios capaces de comprar en esos condominios. Preocupa esa falta de sensibilidad para reconocer el bien común.

De la misma manera que vendieron la base naval y los terrenos cercanos al San Jerónimo, podrían demoler el histórico Sixto Escobar, construir más condominios en el Parque del Milenio y a la vez proclamar que la playa de la ocho es perfectamente pública. Y todo en aras del turismo y la plutocracia depredadora. Los vecinos del ahora clasemedianero condominio Torre de la Reina se encontrarían con un paisaje tapiado. ¿Qué derecho les asistiría? Ninguno.

Jorge Rodriguez hace algunas Preguntas

Al fin se empiezan a hacer las preguntas pertinentes, poco a poco llenamos el cubo...en el Vocero, no el Día.


Por: Jorge Rodríguez
ESCENARIO

Aunque de personalidad sosegada, introvertida y alejado prácticamente del fulgor de la publicidad, el doctor José Luis Vega, poeta y director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), pone en perspectiva la obra que ha acometido al frente de esta institución en las áreas de finanzas, la próxima restauración e instalación del Museo del Fuerte de San Jerónimo y de su sede en Ballajá, la terminación de la Galería Nacional, la inauguración de los teatros Victoria Espinosa y Lucy Boscana, y otras actividades relacionadas a la conservación del patrimonio edificado. Entre otras actividades, está reservado un homenaje nacional a todos los empleados de ayer y de hoy del ICP.

La primera de todas estas intervenciones, la que califica Vega como una revolución al interior del corazón del ICP, lo ha constituido la reconceptualización de la Oficina de Finanzas que a su llegada encontró con tres años de atraso.

En balance estados financieros

"Los estados financieros estaban atrasados por tres años, lo que nos ponía en un estado avanzado de delincuencia porque éramos una de las pocas agencias que no tenía sus informes financieros al día. Esto era un requisito de ley para que el gobierno pudiera presentar sus estados financieros a su vez. Desarrollamos un proyecto intensivo con los empleados de la Oficina y asesores externos, y prácticamente estamos al día. Se ha hecho una reingeniería de las finanzas tratando un nuevo sistema contable mecanizado con nuevos sistemas de adiestramiento", declaró Vega.

Como corolario de este logro, Vega anuncia que ya se encuentra rehabilitada la mayor parte del sistema de aire acondicionado de su sede, así como la continuación de la reparación de la terraza y su primer piso fuera de horas laborables, cuya inauguración hasta el presente está pautada para diciembre. Ya se comenzó también el proyecto de habilitación de la segunda planta de la Galería Nacional donde se exhibirán las obras sobre papel de la colección del ICP, así como el Teatro Lucy Boscana, cuyas labores de habilitación comenzaron.

"El Victoria Espinosa de Santurce estrenará el 18 de octubre y pronto empieza la restauración del maderamen de Casa Blanca. En Ponce, abre la Casa Armstrong-Poventud; y tenemos en el tintero de hacer un gran reconocimiento al esfuerzo histórico de todos los empleados del ICP desde su fundación, que queremos coincida con la apertura de la terraza de nuestra sede", agregó.

Museografía y museología para el Fortín de San Jerónimo

"El Fuerte tenía un museo antes de que le cedieran al Caribe Hilton el uso del Fuerte para hacer actividades privadas. Cuando llegamos al ICP retomé el tema del Fortín que entonces era el tema de los accesos públicos. Se había negociado con Paseo del Caribe y el Hilton lo que se llamaba una servidumbre de paso para garantizar que una vez terminado ese proyecto, restaurado el Fortín hubiera libre acceso al público. Me di cuenta que querían utilizar esa servidumbre de paso y poner una serie de restricciones, añadiendo a eso de que habían tomado control físico del espacio. Sentí que estábamos ante una prepotencia en un estado de indefensión", expresa el director.

En estrecha comunicación con el senador Eudaldo Báez Galib, éste último propuso radicar una resolución para investigar los accesos al Fortín, la presenta a la Comisión que preside Orlando Parga y se convierte en una resolución tripartita al acogerla la senadora María de Lourdes Santiago.

"En el ínterin hemos colaborado con la investigación proveyendo la documentación requerida. De hecho, la primera persona que acude a deponer es el director del ICP y los tres asuntos que se están investigando son los que expusimos allí. Pedimos que se investigara el asunto de las tierras ganadas al mar, el proceso de permisología y el tema de los accesos. Mientras eso transcurre pedimos opiniones al Departamento de Justicia. En el ICP, ya firmamos un preacuerdo donde los desarrolladores y el Hilton se comprometen a que ambos accesos de la calle Rosales y el que bordea la laguna son accesos públicos, perpetuos y quien único podrá poner condiciones es el gobierno a través del ICP", declara Vega.

Aclara Vega que el asunto del acceso está resuelto, no por servidumbre de paso sino por un reconocimiento del carácter público y de uso real, inmemorial e histórico del pueblo de Puerto Rico a acceder a su patrimonio. Con esos accesos, el transporte de maquinaria y materiales que en su día se necesitarán para la restauración del Fortín también están asegurados por medio de un documento de intención firmado que en su día habrá que notarizar.

"Este acuerdo fue revisado por el Departamento de Justicia, de modo, que en esa área la polémica está resuelta. Nosotros tenemos unos planos para la restauración del interior del Fuerte con miras a volverlo a convertir en Museo de la Historia Militar, que en esta etapa lo tienen a cargo la División de Mejoras Permanentes y Zonas y Monumentos. Eso lo haremos en cualquier momento y por ello nos hemos reunido con la Universidad Politécnica y otras escuelas de arquitectura que les interesa participar. También nos hemos reunido con la Compañía de Parques Nacionales, Transportación y Obras Públicas, el National Park Services de Estados Unidos en un esfuerzo conjunto para restaurarlo lo antes posible. Hay que ir pensando en la creación de un Fideicomiso del Patrimonio Edificado quizá siguiendo el modelo del Fideicomiso de Conservación para que se haga cargo de la conservación del patrimonio edificado más emblemático", concluyó.

La prensa cultural en Puerto Rico es inepta




Aquí un gran ejemplo de un periodismo cultural que toma una posición y provoca un argumento público. Es que no hay liga, sencillamente no hay liga...tampoco existe un política editorial. Semanas de comunicados de prensa y propaganda inflada de Martorell mientras este tipo de situación lamentable ocurre en el mundo y aqui también...pero quién le mete las manos a lo que es importante, o a los conflictos de este tipo en la isla? No se atreven o no pueden porque so parte del problema?

Por escándalos como este gente es despedida, mientras en la isla la indeferencia o complicidad permite que cualquiera se salga con la suya, no hay consecuencias por actos irresponsables, ineptos o corruptos. Ese es el gran problema.


By ROBERTA SMITH
Published: September 16, 2007
North Adams, Mass.
NY Times


WHEN a museum behaves badly, it’s never pretty. But few examples top the depressing spectacle at the Massachusetts Museum of Contemporary Art.

I refer to Mass MoCA’s decision to exhibit “Training Ground for Democracy,” an immense but incomplete work of installation art, despite strenuous opposition from Christoph Büchel, the Swiss artist who conceived it and oversaw its construction until his relationship with the museum dissolved in acrimony early this year. By opening this show without his assent, the museum has broken faith with the artist, the public and art itself.

The legal principles at stake in this dispute will be argued on Friday when lawyers for the museum and Mr. Büchel face off in federal court in Springfield, Mass. Each side hopes for a summary judgment against the other.

The Büchel project was an inspired, nervy move for Mass MoCA, which has struggled to find its voice since it opened eight years ago in a rehabilitated mill complex in downtown North Adams. It was the first American museum to commission one of Mr. Büchel’s dense, fraught creations, which compress masses of material and objects into historically charged labyrinthine environments through which viewers walk, climb and crawl.

And the pairing made perfect sense, given that Mass MoCA has one of the largest galleries of any museum in the United States — known as Building 5 — and annually stages big installations there.

“Training Ground for Democracy” was to be assembled at the museum’s expense, with its staff members seeking out and installing items on a long list in collaboration with Mr. Büchel. His outsize list included a two-story Cape Cod cottage, a leaflet-bomb carousel, an old bar from a tavern, a vintage movie theater and various banged-up rolling stock (a trailer, a mobile home, a bus, a truck). Nine full-size shipping containers were requested. There was even to be a re-creation of Saddam Hussein’s spider hole. But things did not go smoothly. By the end of January, and well past the scheduled Dec. 16 opening date, Mr. Büchel had departed for good and begun accusing the museum of interference, unprofessionalism and wasting his time.

The museum said it had tried mightily to gather everything on Mr. Büchel’s wish list but balked at acquiring a burnt-out fuselage of a 737 airliner. It pointed out that it had spent more than double the show’s $160,000 budget; Mr. Büchel countered that an amount had never been agreed upon.

Mass MoCA argues that it has a responsibility to deliver a show to its public. “At some point the realities of our budget, resources and staff imposed themselves,” Joe Thompson, the museum’s director, told The New York Times.

Now the components of “Training for Democracy” loom as if in a desolate ghost town, surreally camouflaged by plastic tarps in Building 5. Mass MoCA says it shrouded the elements pending a court decision that it hopes will allow it to display the installation. Mass MoCA may have been a little naïve about what it was getting into with Mr. Büchel. Artists can be difficult and demanding, and the bigger the artwork, the greater the stress on all sides. And while Mr. Büchel’s environments are huge in scale, they are also often guided by a sense of horror vacui, and so obsessively detailed that they might best be described as panoramic collage.

They’re like bristling three-dimensional history paintings: messy offices, banal living rooms, sinister hideouts, piles of old appliances or towers of newspapers, with each space telling its own story. It is as if the detritus of dozens of sad lives has been warehoused yet remains in use. Everyone has just gone out to lunch, or has been arrested.

Occasionally there are moments of respite. In an installation that Mr. Büchel carved into Michelle Maccarone’s crumbling two-story gallery on the Lower East Side in 2001, for example, I spent a calm moment crouched in a child’s classroom chair while facing a blackboard that ran floor to ceiling — the room was only four feet high — wondering what on earth would come next.

Since Mr. Büchel walked off the Mass MoCA project in January, accusations have flown back and forth like poison arrows, and it’s hard to sort out who did or didn’t do what and when.

Mr. Thompson, director of Mass MoCA, said the museum had “clearly bent over backwards” for Mr. Büchel. Yet by opening the show, covered, last spring against Mr. Büchel’s wishes and now seeking a court’s go-ahead to remove the tarps, the museum renders all of that moot. If an artist who conceived a work says that it is unfinished and should not be exhibited, it isn’t — and shouldn’t be. End of story.

(His lawyer cites a federal law that says as much, the Visual Artist Rights Act. But Mass MoCA argues that the law applies only to finished works of art.)

It’s hard for a museum to recover when it forfeits the high ground. To this day the Corcoran Gallery of Art remains infamous for canceling its 1989 exhibition of Robert Mapplethorpe photographs after his work was denounced by Senator Jesse Helms, Republican of North Carolina. To conservatives’ horror, the show had been partly financed by the National Endowment for the Arts.

The meltdown at Mass MOCA is sad for all concerned, yet is also a reflection of the changes wrought since the late 1960s, as installation art evolved from renegade form into an institutional staple of ever-bigger galleries and museums.


Training Ground for Democracy
Although museums still focus most of their energy on finished works that they believe should be shown or collected, they now routinely function as patrons, using their budgets to help artists create works from scratch. They have happily become producers because these days installation artworks are often crowd pleasers, circuslike in their appeal. Viewers gasp at their scale or their sensational optical effects, as with “Sleepwalker,” the Doug Aitken video display on the Museum of Modern Art’s facades last winter.

Yet the experience can be very superficial. It’s strange to think that these big temporary installations may be the only contemporary art that some people know or enjoy. And there are dangers, including the possibility that in controlling the purse strings, a museum starts thinking of itself as a co-author who knows what the artist wants better than he or she does.

Yes, artists can be formidably difficult. The larger the artwork, the bigger the ego. Maybe Mr. Büchel was behaving like a diva. But what some call temper tantrums are often an artist’s last, furious stand for his or her art.

Initially I felt some sympathy for Mass MoCA. I was impressed that it had the courage to be the first American museum to take on Mr. Büchel, whose outsize ambition has anted up ideas implicit in Kurt Schwitters’s Merzbau environments of the 1930s, Arman’s “Le Plein” of 1960 and Gordon Matta-Clark’s sliced buildings of the ’70s.

But when the museum became set on opening the unfinished piece over Mr. Büchel’s objections, my sympathy evaporated. And when I visited MassMoCA, my sentiments curdled.

The shrouded non-Büchel is a kind of museological car crash. You can’t stop looking, but tarps or no tarps, you also want to avert your eyes, especially if you are familiar with his previous work.

Mr. Büchel contends that the display damages his reputation. It will certainly give people unfamiliar with his obsessive, history-driven aesthetic an inaccurate sense of his art, and this is indeed a form of damage. But by opening this strange quasi display, MassMoCA does even more damage to itself and to its reputation as a steward of art and as a conduit between living artists and the public.

My first thought while walking among the tarps is that no one working at the museum had ever seen a finished Büchel, which would be pretty astonishing, especially since a very large Büchel installation was on view in London while things were unraveling in North Adams. Titled “Simply Botiful,” this 13,000-square-foot London piece was commissioned by the artist’s primary dealer, Hauser & Wirth, in its huge warehouse in the Coppermill neighborhood.

Interestingly, the gallery says it cost £80,000, or about $162,000, and was assembled by Mr. Büchel and 12 assistants and workers in three weeks. This might seem to suggest that when given full artistic control, Mr. Büchel delivers.

At Mass MoCA, meanwhile, there is a sense of something gone deeply awry. In one of two smaller galleries in Building 5, the museum has removed the bar that was part of the Büchel piece to make way for “Made at Mass MoCA,” a self-serving, slapped-together display of photographs of previous installations. It accomplishes little but to suggest the frequent vacuity of those projects and underscore the possibility that the Büchel was too big a reach for the museum. Beyond that and up a flight of stairs, things get stranger still.

Here you’ll find a wall covered with Mr. Büchel’s extensive wish list, which conceptually conveys something of the surface density, historical references and regional evocations he planned to incorporate. Requested are accouterments for Mass and Baptism; a hospital bed and related medical equipment; eight voting booths; hundreds of old tires; piles of old computers; 1,000 beverage cups from a race track; 1,000 feet of barbed wire; 12 grenades and 35 pounds of bullet casings; eight body bags and 75 white protective suits; four prosthetic legs; decorations and campaign buttons from election rallies; a concession stand, popcorn and popcorn buckets; Christmas lights; and 16 large bags of corn leaves and husks.

The list scrolls along in chapterlike clusters of related items, evoking recent events in or involving the United States, including the 2000 presidential election, Hurricane Katrina and the war in Iraq. On the opposite wall newspaper articles and editorials about the controversy are pinned to the wall, although a scathing indictment of Mass MoCA by The Boston Globe’s art critic is absent.

The museum deserves to be scathed. Although there may be parts of the installation proper that Mr. Büchel considers finished, what is visible above and below the tarps today is barely the skeleton of a Büchel. It’s just a lot of stuff.

You are reminded of Hollywood, where directors (that is, artists) are routinely denied “final cut.” Of course, Renaissance popes often had final cut too. But I prefer to invoke the spirit of Robert Rauschenberg, who, when asked to contribute to a show of portraits of the Paris dealer Iris Clert in 1961, sent a telegram that read, “This is a portrait of Iris Clert if I say so.”

Never underestimate the amount of resentment and hostility we harbor toward artists. It springs largely from envy. They can behave quite badly, but mainly they operate with a kind of freedom and courage that other people don’t risk or enjoy. And it can lead to wondrous things.

In the end it doesn’t matter how many people toil on a work of art, or how much money is spent on it. The artist’s freedom includes the right to say, “This is not a work of art unless I say so.”

Hurto, Coincidencias e Influencias

Unos días atrás un anonimo se quejó estúpidamente de que el trabajo de Karlo Ibarra se inspiraba en el trabajo de Francis Alys. Esto es algo que sucede en el mundo del arte y suele ser un dialogo interesante cuando se hace inteligentemente.

Por ejemplo,
existe tal dialogo entre estas dos piezas de artistas diferentes, pero puertoriqueños ambos, y que solian exhibir en la misma galeria?





BIAGGI Faure descubre que la fotografía si es arte




Esto salió en el Día, pues claro...¿ dónde más? y es unido en pedazos por Steeves... Yo no me creo que Paizy este tan atrás, es mas bien un problema con el galerista, que no tienen  idea.



En pos de una nueva estética
Con la exposición “3 visiones” -que hoy se inaugura en la Galería Biaggi & Faure- los fotógrafos Guy Paizy, Abigail Pantoja y Ricardo Rodríguez revalidan la fotografía como arte.


*¿Nueva estética en qué? en el arte general o las artes culinarias. Me acabo de enterar que la fotografía no estaba revalidada. ¿Que le decimos ahora al mundo,  a Robert Mapplethorpe, Sherman, Prince, Wearing, Mori...que nosotros en PR la hicimos real?

"Para los tres, el compromiso, y riesgo, de Gail Biaggi y Carlos Faure en añadir la fotografía artística como parte de su colección, ha sido no sólo una refrescante oportunidad en el duro mercado del arte boricua, sino también ocasión para un reencuentro creativo y personal."

* Es muy bueno que expandan sus horizontes pero eso de "añadir la fotografía" a su oferta me suena a restaurante fast food. 

"Biaggi asegura que su compromiso con la fotografía artística es a largo plazo. “Tenemos que alcanzar los niveles internacionales y en la Isla se está produciendo una obra fotográfica excelente. No podemos dejar pasar la oportunidad”, dijo la galerista."

¿Compromiso? de buenas intenciones esta pavimentada la carretera la infierno dicen por ahi.  ¿Cómo suge esa inquietud por la fotografía?... porque simplemente es cool 

Para enterarse hay que salir y ver. Los mas cercano a nosotros es la feria Photo Miami y estuvimos allí con obra "fotográfica," y se vendió. Y este año va Candela y además de otros proyectos independientes. Gran parte de los artistas que trabajaron con Michy Marxuach utilizaban la fotografía como una forma de documentación. Victor Vazquez lleva décadas en esto de la fotografía. Allora y Calzadilla. Felix Gonzalez Torres durante su estadía en la isla, Jack Delano, Hector Méndez Caratini, Javier Cambre, Herminio Rodríguez, Jose Jorge Román. Es mas, en galeria 356 hay unos cuantos muy buenos probados en el mercado... Tristán Reyes...es que son cientos Faure.

“En esa ocasión un coleccionista pagó $25,000 por una fotografía de Andrés Serrano”, dijo Fraure, señalando que los coleccionistas aquí ya están dispuestos a pagar buenos precios por fotografías de calidad, cuya naturaleza artística es incuestionable."

* Mercado del arte 101 con Faure y apreciación también. Faure: si no estan comprando pinturas no es porque quieren fotografía, es porque las cosas están malas y no estan comprando, sencillo. Y menos en $25,000.  Como les meten la cabras a cualquiera...