6. Eduardo Alegría / Karen Langevin en Yerbabruja

6. Lo Mejor: Eduardo Alegría / Karen Langevin en Yerbabruja





Karen Langevin
QUEHACER ( ¿ ? )
y

Eduardo Alegría
PSICOFONIA
-work in progress-

junio 13-15
Teatro Estudio YERBABRUJA
Rio Piedras

por Pedro Vélez

fotos cortesía de Nestor Rivera

No es fácil tirarse la maroma de pagar taquilla para entrar a un teatro en estos días. Aunque la escena de la música y el arte es tan variada y accesible como cualquier metrópoli, en el caso del teatro sufrimos de una sequía creativa que parece no tener fin. Estamos hartos de ver lo mismo y a los mismos. Hartos de obras de caricaturas flacas representando a la condición humana, actores compitiendo en escena, sin consideración al libreto ni el concepto de la obra, por caracajadas de una audiencia aburrida. No queremos ver más obras de pegaera de cuernos, dramas de violencia contra la mujer, monólogos de prostitutas sufriendo y disfrutando la vida acompañadas por clichosos personajes de homosexuales enfermos creados como "comic relief." Estamos hartos de justificaciones cobardes al final de cada obra, por todo lo gratuito y chabacano visto en escena, con un mensaje redentor positivo o una enseñanza como se hace en las iglesias. No queremos más refritos de obras secundarias de autores americanos, obras de personajes ilustres, metáforas de identitdad cultural y amor patrio. Queremos que dejen de espetarnos a
Lidya Echevarria, la doña no es una leyenda sino una criminal y embustera. Estamos hartos de las porquerias que nos tira el Ateneo bajo el pretexto de "teatro experimental" con los mismos cinco actores gastados y un director y escritor que lo produce todo-ni que fuera Orson Welles. Lo que ellos llaman experimental no es radical ni contemporáneo, lo que ellos consideran experimental es la gritar "coño, carajo, orgía!" bajo luces ténues y un budget limitado.

Lo que agravia esta sequía es que no se puede confiar en la nueva generación ya que estudia con Dean Zayas, quien es una caricatura en si del Teatro en la isla. Les recomiendo vean el programa Estudio Actoral, (Inside de Actor's Studio), en el canal 6 porque es una joya- y no lo digo como piropo.

Es por eso que fue de gran satisfación pagar por ver algo con sentido en el estudio/teatro Yerbabruja. Mucho de lo que vi nos recuerda el tipo de performance multimedia popular y confesionario de los '80 en la obra de Laurie Anderson, David Byrne, Ping Chong y Joan Jonas.

En una de piezas Langevin baila e improvisa pantomimas frenéticas frente a una proyección de video de carritos de compra atravesando pasillos de un supermercado, tratando de enfatizar el rol estereotipado de una ama de casa y el consumerismo desenfrenado. De la misma forma que Conan 'O Brien utiliza esta técnica como un elemento absurdo para lograr carcajadas en su programa nocturno.

Muchos de los movimientos corporales de Karen Langevin y Eduardo Alegría son clichosos y comunes pero esto lo digo sin una connotación negativa, ya que en la comedia intrínsica de ambos actos, el ver sus manos aleteando frente a sus caras, (como lo hace Walter Mercado), y la repeteción constante de brincos poco estilizados de un lado del escenario al otro, (como bailarines amateurs en Xpresarte), enmarcan de una forma sarcástica la expresión corporal.

La pieza de Langevin funciona como una narrativa lineal que comprende el transcurso de un día, desde la perspectiva de la monotonía social de una ama de casa la cual tiene momentos explosivos de lucidez y libertad restringidos por tareas domésticas. El primer acto empieza con la figura de la artista agustiada arrastrandose sobre el piso, luchando contra el sonido de la campanilla de un reloj despertador y la fuerza de gravedad. En su incursión más efectiva la artista se balancea y se contorsiona eficazmente dentro y encima de una canasta de plástico, la cual se convierte es su pareja de baile sincronizado, mientras la máquina de lavar, de la cual solo escuchamos su sonido, termina su ciclo.

Eduardo Alegría, cantante de la banda Superaquello, desarrollo su monólogo mientras se recuperaba de un accidente donde sufrió fracturas en la pierna izquierda y la quijada y por el que estuvo incapacitado por tres meses.

A diferencia de Langevin, que utiliza su cuerpo como carnada y herramienta de trabajo, Alegría modula su voz y entonación con maestria para presentarnos una mirada introspectiva, a veces incomodamente íntima sobre su convalencenia en la casa de sus padres y su encuentro frustrado con una sociedad isleña, predominantemente cristiana, que pretende explicar un evento traumático como intervención divina o castigo.

El artista también trabaja convincentemente un híbrido exitoso de stand -up comedy, performance, escultura, improv y teatro draga. Vestido de negro, maquillado con un moretón en su cara y con un graciso yeso abultado de foam en su pierna que lo hace parecer inocentemente vulnerable. Gran parte de su intervención Alegría la pasa hablando directamente al público sentado en una silla "makeshift" eléctrica roja y con ruedas.

Alegría es como una especie de Tracey Ullman, George Carlin, Nelson Rivera, (inclusive tiene influencias de Monthy Python), donde la melancolia, la tragedia y la comedia se mezclan de forma bien tacky y sentimental. En una de las historias que cuenta el artista, y que sirve de metáfora a la temporareidad de la vida, explica como cuando niño atrapaba pajaritos en una jaula en el patio de la casa de sus padres. El proceso es contado en detalle con sus manos, gestos y cuerpo. Eventualmente la historia lleva al artista a postrarse en el piso y cubrirse con una sábana blanca. De esta acción el artista canta con muecas y manerismos sobre la pista de una canción de Barbara Streisand, como mirándose en un espejo y actuando. Acto seguido a los aplausos del público Alegría invita al todos, hombre straight o gay, y al público en general a hacer lo mismo por su calidad catártica. Con esta acción el artista no reafirma su sexualidad ni trata, como tradicionalmente se hace en el teatro Boricua, de estregársela al público en la cara. Lo que Alegría logra es lo contrario, presentarse sin complejos como un artista y no una caricatura. Y sin etiqueta alguna de lo que es considerado teatro gay o straight, mateniendo al público cautivo en todo momento, lo que demuestra que es un gran "performero."

El final de su intervención es dramático porque Alegría recrea metaforicamente una noche de desvelo y de angustia en la cual, con su quijada amarrada, (la boca cerrada), trata infructuosamente de pedir auxilio a sus padres a viva voz. Aquí Alegría tiene que recurrir a hacer sonidos con objetos sacados de un baúl, de recuerdos seguramente, enre los cuales se encuentran una maraquita y un cencerro, con los cuales logra una especie de cacophoniía sonora, ó psicofonía improvisada, de regresión infantil. Una gran escena de lo que es estar de vuelta en casa para ser mantenido ante la impotencia.

7. Adlín Rios Rigau Presenta: Fernándo Díaz Mackenna en Sagrado

7. Lo Ridículo: Adlín Ríos Rigau curando falacias. 







Fernando Díaz Mackenna
18 febrero-8 abril, 2008
Galería de Arte, Universidad del Sagrado Corazón

Maestro por asociación indirecta

¿Qué tan difícil puede ser curar una exposición sobre un pintor de segunda?
Todo depende de quien organize la exposición y cual sea su agenda.

Adlín Ríos Rigau, la directora de la Galería del Sagrado Corazón y profesional de muchos sombreros (desde asesora privada para coleccionistas hasta burócrata, curadora, educadora, artista, ganadora de un premio Plátano de Oro) que se destaca en nuestras artes por hacer de la improvisación una carrera, es la curadora de la mini retrospectiva del pintor Español radicado en la isla a principios del siglo 20 Fernando Díaz Mackenna. Entre los más grandes logros de Ríos se encuentra curar exposiciones gigantescas tipo kinkaya como la del Caballo en las Artes Puertoriqueñas y compilar en glorioso copy-paste y a manera descriptiva (no analítica ni histórica) el libro Las Artes Visuales Puertorriqueñas a Principios de Siglo XXI, que usa de excusa la muletilla de "historia" para elaborar chismes políticos sobre su fallido término de directora del proyecto, no de directora del Museo de Arte de Puerto Rico. Por último, su mayor aporte al desarrollo en nuestras artes, ser directora del controversial capítulo de la AICA-PR, una apéndice local e independiente de la importante asociación de críticos internacional. El capítulo local es famoso porque se otorgan premios entre ellos mismos, a sus familares y a otros panitas sin tan siquiera visitar las exposiciones y regalando/vendiendo premios en claro conflicto ético a la profesión.

Repito la pregunta:
¿Qué tan difícil puede ser curar una exposición sobre un pintor de segunda?

Todo depende de quien la organize y en quien se delegue. Para esta exposición en particular, que contiene la cantidad pequeña de 25 pinturas (para colocarlo en contexto sería algo así como jugar en liga Doble A), Adlín Ríos tuvo que pedir ayuda y adjudicar como co-curadora a la dealer de arte secundario Carmen Correa. Como recurso para la justificación del proyecto Ríos ha encomendado al respetado historiador de arte Osiris Delgado para que escriba un mini ensayo. Lamentablemente, Delgado no encuentra como justificar a Mackenna:
"Fernando Díaz Mackenna fue el principal propulsor en Puerto Rico de una pintura resuelta principalmente a la espátula con el desenfado necesario a esta técnica, y un colorido brillante y de grueso impasto que suele exaltar por contraste las sutiles matizaciones y delicadezas tonales propias del
paisaje puertorriqueño
."
¿Cuál ha sido la gran importancia de la herramienta de la espátula en la historia de la pintura? Estoy atónito porque líneas y afirmaciones sin sentido como esta son las que han ayudado a que artistas de importancia regional como Pou, Campeche, Tufiño se hayan desinflado en el mercado internacional.

Para los que tengan duda refieránse a:


y


Los atributos más sobresalientes de Mackenna, de acuerdo al corto ensayo del panfleto informativo que no puede ser calificado como catálogo, es su biografía: Mackenna era hijo del pintor español Francisco Díaz Carreño. Restauró partes de El Velorio de Oller sin el aval del maestro. Cuando Oller muere su familia lo contrata para que catalogue su obra en una cadena de sucesos que provocan que eventualmente Mackenna se quede con el estudio de Oller en Cataño.

Mackenna era un buscón. Al menos el ensayo nos da esa percepción.

La aportación de Mackenna a nuestra cultura es que fue maestro de pintura de la élite cultural criolla de San Juan y Caguas, pero como educador no produjo ni un solo pintor de relevancia. Entonces, ¿Cuál es la importancia de Mackenna? De acuerdo a Osiris su amor a la isla:
"...Puerto Rico le debe al pintor por la calidad de obra que dejó y por el amor que siempre le profesó a Puerto Rico"
Partiendo de este patético marco de referencia de un colonizado podemos deducir que esta expo es un invento de parte de los curadores para subir el valor en el mercado de una obra que no tiene salida usando las facilidades de una institución educativa. 

Por este medio queremos pedirle excusas a la memoria de Mackenna. Excusas porque la Cultureta ha equiparado su biografía con su obra. Excusas porque el valor de Mackenna radica en que es una interesante nota al calce en nuestra historia, pero cuando lo convertimos en uno de los protagonistas- sus faltas son obvias. Que la pintura de Mackenna se vea histórica no lo hace historia.

La labor de una galería y espacio educativo Universitario no es vender arte ni promover la salud del mercado del arte en beneficio de grupos selectos. No es la primera vez que sucede, hace poco se exhibió una selección joyería fina bautizada como arte escultórico que estaba a la venta. Le pedimos a la directora de la Galería de Arte del Sagrado que no confunda la labor social y comunitaria de un espacio educativo con la de un espacio privado comercial.


Los retratos no son fuertes, son pálidos, sin una iconografía histórica.

En este retrato de Lola Rodríguez de Tío 1843-1924, el área mejor lograda es el pañuelo con el motivo del arpa dorada. Mackenna lucha con la simetría de los ojos, que como en todos sus retratos parecen ser de dos personas diferentes. Las vestimentas no tiene profundidad. Lo que no se explica en el ensayo de Osiris Delgado es si el retrato fue hecho con la modelo presente, lo dudamos, o hecho después de la fotografía de la época en blanco negro de Tío. Si es hecho después de la foto no podemos considerarlo un retrato, mucho menos histórico, sería solo un ejercicio.

Image:Lola Rodriguez de Tio.jpg

Uno de los aciertos de la exposición fue la instalación de las obras.


Vista de Perro y San Gerónimo, 1927
Mackenna era mejor paisajista que retratista y la mejor de las pinturas, la vista de San Gerónimo, esta compuesta de brochasos gruesos lechosos en grises, azules, marrones y rojos. La casita de madera construida por los americanos ya no existe. El oleaje es forzado y furioso, también podemos observar el famoso perro petrificado.

fotografía colorizada del fortín en los años 20


documentación de Mackenna con sus nenas de sociedad (como las damas cívicas de hoy)


Nichos de Cementerio, 2929
Otra buena pintura ya con una factura modernista. La proporción es extraña pero las veladuras y la aplicación es enfadada. Detalles deján ver pequeños bolsillos impresionistas de color y luz.

7. Justice Yeldham en el Teatro Diplo


7. Lo Mejor: Justice Yeldham en el Diplo: Otra cosa más de las tantas que nuestros super curators a control remoto/ miembros de la AICA-PR no han visto.











Justice Yeldham
TEATRO DIPLO
Viernes, 15 de febrero de 2008
Avenida Ponce de Leon # 1008,
Río Piedras


*fotos cortesía de Jorge Castro y W&N

El Diplo es la cosa más extraña que se halla visto, apretado incomodamente entre graffiti, basura y librerias sin cohesion arquitectónica. El teatro es una especie de marquesina largísima que cobija sorpresivamente, luego de uno maniobrar por una especie de laberinto de escaleras y cuartos sin función alguna, un escenario con gradas parecidas a la sala más pequeña del cine Fine Arts en Miramar.

Justice Yeldham & the Dynamic Ribbon Device es el alías de Lucas Albela, un reconocido artista Noise de Australia que llegó a la isla gracias a la iniciativa de Jorge Castro, quien una vez más le demuestra a nuestros grandes museos que se puede hacer mucha cultura con muy poco dinero.

El set comienza de forma sencilla: Yeldham entra a la tarima oscura sin decoraciones, descalzo, vistiendo camisa amarilla, un set de pedales atados en su cintura y una plancha grande de cristal de forma triangular con un pequeño microfono que amplifica el sonido.

Como todo buen artista del Noise el volumen es de impacto bestial, amplificado al punto de dolor. Yeldham parece ser un temerario atacando con su boca la plancha de cristal, soplando fuertemente sobre la misma con modulaciones, vibraciones y gritos que chocan con el objeto mismo. A veces Yeldham desplaza su lengua y labios sobre el filo, apretando, mordiendo, arrodillandose de forma dramática sobre el escenario y rompiendo el cristal con su frente. No seria exagerado comparar los sonidos producidos por este roce con los de un disco de pasta derritiendose. Otros son tan sofisticados como burbujas, notas de piano y defectos en objetos eléctricos.

A pesar de lo “hardcorosa” que suena la acción, cuando digo que parece ser temerario es porque la forma en que acomete el instrumento no es realmente impulsiva. No es la primera vez que Yeldham trabaja con el cristal, (ya son más de 5 años), en los cuales ha ensayado y refinado su práctica.

Obviamente el artista toma prestado del grupo de los Viennise Aktionists de los ’70 y el teatro del absurdo de Paul MacCarthy, donde predominan la sangre, el sexo, lo asqueroso, la acción, el espectáculo y la utización de elementos ordinarios para fines artísticos. Lo que no es tan fácil de detectar en su trabajo es la sexualidad, ya que el desnudo ni el coito es explícito. A menos que consideremos su lengua, visible siempre al público a través del cristal, un organo exitado ante la mirada incrédula del espectador.

Lo que impresiona es como gran parte del acto se basa en el proceso de resistencia, no solo de parte del artista sino del espectador. Uno debe asumir una posición activa y casi misericordiosa al preocuparse porque Yeldham no se hiera de gravedad o se desangre. A la vez nos precupamos por nuestra salud al encontrarnos tan cercanos a un posible contacto con la sangre y otros fluidos del artista.

Yeldham produce una banda sonora hipnotizante acompañada de sangre, saliva, sudor y olor a cobre. Elementos que utiliza para establecer, en poco tiempo, una relación amorosa y la vez abusiva con su instrumento. Exitosamente Yeldham logra incomodarnos y darnos cuerda suficiente como para no ahorcarnos en nuestra repulsa, y así regresemos la mirada al escenario y nos atrevamos a observar su intimidad.

Pedro Vélez

entrevista con Yeldham en April Fish

página My Space de Yeldham con buenos ejemplos sonoros