El Peligro del Mercado Secundario



Peligros del Mercado Secundario

Este tema se ha discutido antes en este foro, por esa razón  es bueno comparar y ver otras opiniones, especialmente para los artistas jovenes. En la isla se tiene la creencia que vender arte desde el baúl de un auto o de un closet, en un taller de enmarcados o en un almacen en Plaza las Américas y, recibir un descuento en una obra comprada fuera de la exposición oficial es un gran deal. No lo es. 

Los artistas son los que se afectan, muchas veces ni se enteran que su obra esta acaparando el mercado, cayendo en manos de coleccionistas de segunda, salones de belleza, tiendas de pinturas y restaurantes. Lo que provoca que el valor de su obra baje dramáticamente. Otros artistas caen en trampas y trucos, produciendo mucha obra por una mensualidad ridicula ($2,000) mientras los "dealers" re-venden esa obra (que consiguieron barata) por el doble. De esa re-venta el artista recibe nada. Recuerden una sola pintura obra de un artista novel se puede vender en $2,000. Hagan el cálculo. Un artista debe ser selectivo y celoso con sus compradores. No se supone que toda la isla tenga sus obras.

Aquí los dejo con Ed Winkleman:


The Dangers of the Secondary Market for Living Artists

Can anyone explain to me why the gallerist should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?

I'd like to address the essence of that question, but to do so think it behooves us to re-frame it ever so slightly to read "Can anyone explain to me why someone who has the artist's best interests at heart should get first pick to buy back an artist's work before it goes to the secondary market?" (Instances where it's questionable whether a gallerist truly does have the artist's best interest at heart are another matter altogether in my mind so I'll leave that for another thread.)

In other words, what does a gallerist try to do by having input into how their artists' works enter the secondary market (in addition to making money, that is)? Three main things:

This doesn't apply to all gallerists, but more and more of us are sharing the profits of resales that we handle with our artists as standard practice.

Any good dealer will be trying to ensure their artist's prices remain healthy (i.e., don't skyrocket prematurely or go on public record as having tanked).

Do damage control if the work performs poorly on the secondary market.

1. I attended a panel discussion a while back with three high-powered Chelsea dealers who were sharing their experiences with a group of us younger galleries. One of the established dealers surprised me by announcing she shares a percentage of every resale that goes through her space with her artists. There are many reasons that makes good business sense to me, none the least of which it helps you retain said artists, but also because by giving the artist an interest in how sold work appreciates, the gallery, the collector, and the artist will all be invested in seeing that work appreciate. Consider the case of Richard Prince, who famously renounced his earlier artwork. He might not have done so as quickly were there additional profits for him to be made from their resale (which is an argument for resale rights in general, I realize, but also for resale through a gallery that does this now).

2. The biggest dangers to an artist's prices in the secondary market undoubtedly lie in the auction system. A good gallerist will keep work out of the auction system (by reselling it privately) if it's not the right time to test those waters. If a work's price at auction jumps too quickly, it can skew that artist's market in several significant ways. First, it can turn off good collectors who recognize when works are overpriced, leaving only what Hickey calls the "stupid collectors" buying up the work. Getting one's work into the important collections is critical, and this can wreak havoc on those efforts. Secondly, it will wreak havoc on the artist's primary market. A primary gallery can be working for months to place the work with a museum or important collection, just to see prices jump out of their range and spoil a deal because someone flipped a piece at auction. Third, this can lead to a collective awareness that the work is overpriced, and that can stall an artist's career momentum. Finally, and perhaps the biggest reason galleries don't like to see work rushed to auction is the piece can tank. I've see work at auction that didn't perform well essentially end otherwise promising careers. There is a significant ripple effect to work doing poorly at auction.

3. If an artist's work doesn't have a strong secondary market yet, the gallery is the best place to keep that secret. It may not mean a strong secondary market isn't going to come in time, but a public announcement of a failure, at auction or through the secondary market grape vines, is much harder to control. Potential collectors might lose interest. Current collectors might lose faith. By bringing the work to the primary gallery, the collector ensures that the person reselling the work is going to keep it under their hat if what the market will bear is somewhat less than public perception. Perhaps hanging onto the piece just another two years or so, when said artist's first major museum show is being planned to take place (something the dealer has worked behind the scenes to secure but isn't at liberty to issue a press release on just yet) will make all the difference.

Of course, the above are less of a concern (except for the latent dangers at auction) if it's widely understood that there's a strong secondary market for the work. But that understanding isn't chiseled anywhere in stone. Dealers who tried to have collectors sign contracts ensuring they'd bring work back to the gallery first are shying away from that practice in general for many reasons, none the least of which may be that those contracts are unenforceable. So the fears that galleries are potentially harming an artist by requiring first pick are someone overblown. In my honest opinion, artists should want their gallery to have first pick, even if the work is ready to go to auction, so that someone on their side is involved in the planning and potentially bad fallout of such sales.

Mariana Benitez nos habla sobre Hector Madera (En el Nuevo Día)




Rejas Liberadoras
Con el proyecto “Optical Borderline: Housing Development Project”, el artista Héctor Madera aborda este elemento de construcción desde una singular perspectiva.

Hay rejas que, lejos de encerrar, liberan. A Héctor Madera la paradoja le viene como anillo al dedo: las rejas le permitieron despojarse de una presión que crecía día a día, mientras trataba de encontrar un tema de tesis lo suficientemente rico para explorar y desarrollar en una pieza plástica. Recurrió a las impresiones de su derredor cotidiano y allí encontró lo que buscaba.

El artista explica: “me fui a vivir a Cupey, pero trabajaba en el Instituto de Cultura. Los tapones por las mañanas eran espantosos así que cortábamos por las urbanizaciones para ahorrar tiempo. Me comencé fijar en las rejas de las casas”.
Madera mira hacia lo lejos y parece regresar a los paseos mañaneros por la urbe sanjuanera. “Pensé que estaría chévere hacer un proyecto con este motivo”.

A la deriva y libreta en mano, visitó varias urbanizaciones construidas en las décadas del cincuenta y setenta como Puerto Nuevo y Caparra Terrace, en San Juan; Mayagüez Terrace, Extensión Villa Rica, en Bayamón, y Villa Griyasca, en Ponce.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios “Photo Miami”, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del “Art Basel/Miami Beach”, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo.

Las construcciones de viviendas en masa son un fenómeno que no ha dejado de tener su auge en Puerto Rico desde finales de la década del cuarenta, cuando se construyeron viviendas a una escala que el país no conocía. Los diseños de estos hogares se repitieron hasta el cansancio y entrar en una de las calles de estas urbanizaciones era como hacerlo en cualquier otra. Pero la vanidad caribeña no soporta tanta monotonía, así que los inquilinos pusieron manos a la obra y con poco dinero le dieron un toque particular a sus hogares. “Las rejas era la manera menos cara de ornamentar tu hogar de forma que se hiciera visible una diferencia entre las casas”, comenta Madera.

Optical Borderline: Housing Development Project es una instalación que consta de un neón rosa de 6’ x 6’ que recrea el diseño de una reja, una pintura de pared a vuelta redonda por el espacio de la exhibición del mismo patrón del neón y un proyector de diapositivas que documentan las casas visitadas para el proyecto.
La instalación será presentada a comienzos de diciembre en la feria de fotografía y nuevos medios Photo Miami, una de las 17 ferias que se desarrollan alrededor del Art Basel/Miami Beach, donde se reúne lo mejor del arte contemporáneo. Las miles de personas que visitan Miami se empapan del trabajo de artistas de todo el mundo. “Las ferias no son sólo espacios para vender”, explica Héctor, “ahora son más serias. Han contratado curadores que proponen artistas para los espacios de exhibición. En estas ferias también hay espacios para proyectos especiales, se dan conferencias y se hace mucho networking. Es un todo”, dice emocionado y -hay que decirlo- asustado el artista de 30 años.

Al lado del barroquismo de los diseños de rejas que adornan las casas puertorriqueñas, el patrón que Madera escogió para su proyecto pudiera parecer simple. Pero esto tiene su razón de ser. Los arqueados y dobleces que implicaría haber escogido un diseño más complicado son difíciles de hacer en neón. A esto se suma el presupuesto reducido del artista. De hecho, de no ser por la ayuda del coleccionista Ignacio López Beguiristain, Optical Borderline no viajaba a Miami. Ninguna de las instituciones o entidades a las que Madera pidió dinero respondió; el feliz encuentro con López Beguiristain hizo posible que se concretara la invitación que le extendió el director de la feria, Tim Flemming, a Héctor y a su proyecto.
En la novela de Emilio Díaz Valcárcel Figuraciones en el mes de marzo, publicada en el 1972, el público que asistió a una exposición en la Galería Campeche en el Viejo San Juan le dice a Akiro, uno de los personajes de la novela: “… porque el arte no puede estancarse sin podrirse. Que fluyan las nuevas ideas; la inquietud, la investigación y la experimentación son elementos inseparables del arte. ¡Paso a las nuevas estructuras amigo!”.

Estamos en el 2007 y este mismo impulso de cambio ya se ha hecho concreto. Pero es el trabajo y el desarrollo concienzudo de un proyecto, y no un deseo caótico de innovar, lo que logra el éxito de un artista. Así pues, Héctor representa a Puerto Rico y el país será observado a través de una interpretación del hierro que, hay que decirlo, se instala en los hogares para protegernos de la violencia rampante que nos rodea.