sobre el Pop en MAP


Esta es una entrevista muy buena y clara con la curadora del MAP Cheryl Hartup sobre el Pop...el único problema? Que la sección de cultura en el Día ya no se lee, ni el periódico en general. Han visto lo raquitico que esta? bien flaquito y chabacano. La poca gente que todavía compra el periódico Chileno lo hace para leer sobre chismes políticos y sobre Ednita Nazario.

Es hora de buscar nuevos medios para llevar el mensaje.










Desde hoy arte Pop en Plaza
¿Existirá un mejor lugar para hablar de consumismo que Plaza Las Américas? El arte pop llevará la voz cantante en la muestra que abre en MAP@PLAZA.

Por Tatiana Pérez Rivera / tperez@elnuevodia.com

Corría el año 1965 y el Museo de Arte de Ponce presentó una exhibición sobre un movimiento que entonces estaba en todo su apogeo en el mundo: el arte pop. La salas del museo ponceño recibieron piezas de alabados exponentes estadounidenses como Andy Warhol, Roy Lichtenstein y Jim Dine.

Cuarenta y tres años más tarde, la institución revisa el legado del arte pop en el mundo con “El Pop Art en la colección del IVAM”, exposición que desde hoy está disponible al público a partir de las 11:00 a.m., en MAP@PLAZA, sede del museo sureño en el centro comercial Plaza Las Américas (tercer nivel del atrio central).
En esta ocasión se incluyen piezas de arte pop cedidas y comisariadas por el Instituto Valenciá d’Art Modern (IVAM), que recoge importantes exponentes y colectivos oriundos de países como España, Inglaterra, Francia o Alemania. Además, en la Sala de Proyectos se presentan piezas de Andy Warhol y Roy Lichtenstein para conocer el discurso plástico que se elaboraba en el nuevo mundo.

“Al público le encanta el arte pop por las mismas razones que fue popular en los 60”, advierte Cheryl Hartup, curadora en jefe del Museo de Arte de Ponce. “Es muy accessible, no es abstracto y tiene objetos, celebridades e imágenes de la cultura popular, desde revistas hasta fotos. No hay espacio para el ‘no entiendo’ y sí para entrar y explorar”.
El proceso puede llegar a ser divertido. “Los artistas juegan mucho con palabras y con imágenes. Se puede ver cómo eliminaron el espacio entre la vida y el arte después de la Segunda Guerra Mundial, tanto en Estados Unidos como en Europa”, especifica Hartup.

La muestra está ideada para que demuestre la relación entre las corrientes pop europeas y estadounidenses.
“También hay una historia de la fuerza del grabado y varias conexiones con la historia del arte en Puerto Rico”, adelanta Hartup. Ésta agrega que el segmento dedicado a Warhol y Lichtenstein de ninguna manera pretende afirmar que ambos se expresaban de modos similares, sino demostrar que sus estéticas eran diferentes a la de sus homólogos europeos durante el mismo periodo.

“Deja claro el contrapunto de lo que estaba pasando en Estados Unidos y cómo ellos interpretaron imágenes populares bien distinto que los europeos y la influencia que tuvieron en ellos. Warhol y Lichtenstein exhibieron en Estados Unidos desde el 1963 y luego estuvieron en París y en la Bienal de Venecia, donde hubo un intercambio de ideas y conceptos”, culmina Hartup.
Más que rayas

Las piezas de Warhol y Lichtenstein que se exhibirán provienen de colecciones privadas, así como de entidades especializadas como es el caso de la Roy Lichtenstein Foundation. Para su director ejecutivo, Jack Cowart, la obra de Lichtenstein aún habla con las nuevas generaciones.
“Estamos en la cuarta generación (de artistas) post pop y Roy luce muy fresco en ese contexto; sentimos que no está muerto”, afirma Cowart. “Disfrutamos tener su arte en exhibición; no es lo mismo ver una ilustración que informarse con la pieza verdadera frente a ellos. La impresión es muy distinta”.
Considerado una autoridad en el trabajo de Lichtenstein, Cowart menciona algunas concepciones erróneas en torno al artista. “Piensan que copiaba caricaturas y hay cinco mil razones por las que no es así. En esa época (década del 60), las tirillas y la publicidad desarrollaron un código eficiente que decía más de lo que pensaban y él hizo cambios significativos en escala, de impreso a pintura así como en la composición y en el texto. A eso le dio categoría de arte, no eran sólo rayas y puntos”, puntualiza.

Esas rayas y puntos -muchas veces elaboradas a gran escala- eran trabajadas a mano por el artista, dice Cowart. “Ahí estaba la contradicción; hacía que el trabajo hecho a mano pareciera como hecho a máquina. Le fascinaba la tecnología, pero quería hacer las cosas él mismo”.
Cuando acabó el furor del pop, Lichtenstein realizó trabajos artísticos variados, incluyendo esculturas, hasta que murió en el 1997. La Fundación documenta y preserva su legado.