Incierto el valor de la obra de Tefo (antes de Tió y después de Tió)






El Huevo Día me esta sorprendiendo en estas semanas con su desmedido interés por El Tefo. ¿Será que alguno de los Ferré quiere salir de su colección de Tefos o que quiere invertir en Tefos? Ya están los vendedores de arte secundario salivando. Lamentablemente el Día se les adelantó. No van a poder vender Tefos a sobreprecio. ¿Por qué? Tal y como aclara el artículo (que esta buenísimo by the way), Tefo no tiene mercado fuera de la isla. El valor de su obra no sube con el aprecio que le tenemos ni con su muerte. El ser un artista bohemio y buena gente con 'to el mundo en la calle no lo convierte en un genio en el mercado. Mucho menos ayuda a la causa que la Teresa Tió este promulgando tanto disparate sobre su arte en los medios.

Finalmente se destapa la olla de grillos: Fama regional no es sinónimo de relevancia artística en el mercado del arte internacional.

¿Cómo es posible que la obra de Tefo se venda igual que la de un artista jóven reconocido como José Lerma? A $30,000 estacas mientras el Museo de Bayamón paga más de 50,000 toletes por el trabajo de Augusto Marín.

Por años amateurs les tomaron el pelo, no fueron solo los especuladores sino galeristas, museos de mentira y pseudo- curadores. Y la prensa querida nuestra-una partida de especuladores que ahora trata de curarse en salud. ¿Y cómo es posible que hasta el día de hoy no se tenga un inventario de la obra del Tefo? ¿Inepetitud, ignorancia? Por favor, ya empezamos otra vez con más mentiras.

Cuidado con los que traten de vender algún Tefo por debajo de la mesa porque no sabemos de donde salió.


Incierto el valor de la obra de Rafael Tufiño
El patrimonio pictórico del “Tefo” comienza a ser objeto de especulaciones.
Por Cynthia López Cabán / cynthia.lopez@elnuevodia.com


¿Aumenta de valor una obra de arte cuando su autor muere? Sí, pero ese incremento no sigue un método o una fórmula automática.

La galerista Judith Nieves Lacomba y Marisol Nieves, subdirectora del departamento de arte latinoamericano de Sotheby's explicaron a El Nuevo Día Domingo que la subida obedece a la paralización en la producción de los trabajos que supone el deceso del artista. También se toma en cuenta la calidad de la obra y su exposición. Precisamente éstos son los elementos que se comenzarán a sopesar ahora respecto de la obra del maestro puertorriqueño Rafael Tufiño, muerto la semana pasada a los 86 años.

Judith Nieves, dueña de la Galería Prinaldi y representante de Tufiño, anticipó que el precio en el mercado isleño subirá antes que a nivel internacional. Esto sucede por varias razones. El trabajo del Tefo -como se le conocía al pintor- se conoce mejor en su tierra.
“Pese a que tuvo presencia en Nueva York, fue mayormente en la comunidad puertorriqueña. No se desplazó más allá de esa comunidad y su obra está muy temáticamente vinculada a la cultura de la Isla. Eso limita el potencial de crossover”, apuntó la ejecutiva de Sotheby's en entrevista desde su oficina en Nueva York.

Además su participación en subastas fuera de la Isla fue escasa. No aparece en el registro de Christie's y en Sotheby's, sólo logró vender cuatro cuadros entre 1997 y el 2006. Los óleos subastados son Mujer con gato, Los alegres de Hato Tejas, Retrato de Carlos Raquel Rivera y Rosa con gato. Los precios oscilaron entre $20,700 y $36,800.

El último cuadro, Tefo, pintado en 1967, se presentó hace dos años y no se vendió. Pertenece a un coleccionista privado. Sotheby's lo volverá a presentar en su subasta de mayo, fecha que se escogió antes de la muerte del pintor.
El pintor del pueblo

Marisol Nieves también enfatizó que no se puede confundir el precio que el mercado adjudica a una obra y su valor artístico y estético.

“Tufiño es un artista muy querido y muy importante dentro de la historia del arte de Puerto Rico”, afirmó.
La curadora de la exposición retrospectiva “Rafael Tufiño: Pintor del Pueblo”, Teresa Tió subrayó que su obra se distingue por su búsqueda de lo puertorriqueño.
“Él toca la raíz de lo que la gente siente que es”, apuntó la ex directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

“Esa exploración no se queda ahí, es tan genuina y profunda que trasciende lo inmediato, lo emocionalista. Es un verdadero artista cuyo lenguaje puede tocar a cualquier persona”, agregó.
Tió no pudo precisar la cantidad de piezas que Tufiño creó a lo largo de su vida porque no existe un inventario o catálogo razonado de su patrimonio. Estimó que pueden existir entre 200 a 300 pinturas y unos 300 carteles. La cantidad de dibujos es “ilimitada” porque Tufiño cargó su libreta y sus lápices a todas partes.

A falta de un inventario, tampoco se puede estimar el valor total de la obra de Tufiño. El ICP tasó hace varios años su colección, que incluye 13 pinturas, pero se negó a ofrecer la información amparándose en una política interna. Esta colección contiene algunos de los trabajos más importantes de Tufiño como los óleos: Goyita, un homenaje a su madre, Nitza, en honor a su hija; Ramón Emeterio Betances y el mural Las plenas, que se encuentra en el Centro de Bellas Artes. La Goyita, una pintura del 1953, es una pieza clave en la obra Tufiño. Este retrato de su madre representa la típica mujer caribeña acostumbrada a trabajar duro y a enfrentar con entereza las dificultades económicas de su época.

Otras piezas se encuentran en colecciones privadas, en el Museo de Arte de Puerto Rico, en el Museo de Arte de Ponce y el Museo Metropolitano de Nueva York, entre otros.
Pero una idea del valor actual de algunas de sus piezas se obtiene mirando la obra de Tufiño en la Galería Prinaldi. La colección, cuyo 80% pertenecía a Tufiño, tiene piezas que oscilan entre $2,000 a $30,000.
Congelada la venta

Por ahora, las obras del pintor no se pueden vender hasta que se aclare la nueva titularidad de las piezas. La galerista desconoce si existe un testamento y aguarda por una reunión con los cinco hijos para discutir este asunto y los nuevos precios. El otro 20% de la colección, que le pertenece a ella y otros coleccionistas, sí puede ser vendida.

También queda pendiente en el Tribunal Federal un pleito que Tufiño radicó contra su hija Nitza para que ésta le devolviera 136 piezas que integraban la exhibición retrospectiva “Rafael Tufiño: Pintor del Pueblo”.
La pregunta que queda rondando en el aire es por qué Tufiño vivió de forma modesta y necesitó la ayuda de amigos para cubrir sus gastos médicos si contaba con un gran patrimonio pictórico. Tal vez el mercado entregue más pistas al respecto en los próximos meses.