Carlos Rubén Rivera: Periodista Cultural




Cuando Mariana Benítez se fué de PH pensamos que perdiamos otro foro en la prensa, otra sección de "Arte y Cultura." Ahora Mariana trabaja para el Nuevo Día y desde entonces parece que se esfumó. Es común esta especie de lamentable desaparición en el Día con cualquier periodista que cae en la sección del Flash. Triste que una escritora tan buena no se utilize a su capacidad.

Mientras el Día y sus editores deciden para qué utilizan el talento de Mariana, (esperamos sea pronto), en Primera Hora Carlos Rubén sigue dando un buen ejemplo de lo que es periodismo cultural.


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Detrás de la creatividad

jueves, 31 de enero de 2008
Carlos Rubén Rivera / Para Primera Hora


Cuando visitamos un museo tenemos un encuentro inmediato con las obras de las exhibiciones. Aprendemos de ellas, otorgamos significados e, incluso, aquellos que son más atrevidos, se aventuran a compartir sus opiniones. Sin embargo, pocas veces pensamos en la producción de la exposición y la elaboración del discurso que valida la intención de la obra.

Por tal razón, hemos utilizado la nueva exposición del Museo de Arte de Puerto Rico, Los nombres han sido cambiados para proteger al culpable de Rubén Torres Llorca que inaugura hoy, para mostrar, el complejo proceso que conlleva la presentación de una exhibición. De esta forma se podrá apreciar aquello que ocurre detrás de una exposición, desde su objetivo artístico hasta los retos financieros que conlleva su presentación.

Concepto y curadoría

“El inicio (de una exhibición) es como al escribir un libro, es saber qué historia queremos contar”, explica la directora del MAPR, la Dra. Lourdes Ramos. En el caso del MAPR, Ramos apunta que realizan sus exposiciones basados en la misión de la institución. “Nuestra colección permanente está compuesta por piezas de artistas puertorriqueños o que tienen un vínculo con Puerto Rico”. Empero, expresa la directora, sin obviar lo que es el contexto internacional y lo que está pasando en el mundo del arte.

Durante el año, el Museo recibe propuestas de individuos e instituciones para realizar exposiciones. Éstas, a su vez, son evaluadas por la Junta de Directores.

Como requisito, el artista que propone el proyecto debe tener un currículo sobresaliente y una obra sólida que lo sustente, que vaya a la par con la misión del Museo.

Una vez aprobada, un curador trabajará la conceptualización de la propuesta. La gerente de exhibiciones del MAPR, Marianne Ramírez, comenta que hay ocasiones, “como es el caso de Torres Llorca, en que el propio artista se encarga de la curadoría”.

Presupuesto y evaluación del proyecto

Además de su valía artística, el proyecto a exhibirse debe ser financiable. Una segunda evaluación se enfoca entonces en una perspectiva económica. “Traer una obra a un museo es sumamente costoso. Nunca se logra costear lo que se invierte solamente con la taquilla, por lo tanto, debe ser una obra de mucho peso, que merezca la pena traer la exhibición”, comentó Ramos.

La sala en la que se presentará la exhibición tiene que arreglarse y pintarse antes del montaje. (Para Primera Hora / Carlos Giusti)

Cabe señalar que, en la mayoría de los casos, las piezas de la muestra pertenecen a diferentes dueños, por lo que el proceso de adquisición puede ser complejo. “A veces la adquisición es por alquiler, y se cobra por el mismo. Otras veces es por convenio de colaboración, o sea, tú me das una obra y yo te doy otra; y otras veces simplemente se gestiona el préstamo y se paga por el seguro de transporte, etc. La dificultad de traer una obra muchas veces varía según el país en donde se encuentre la misma o al que se quiera llevar ésta”, aseguró Ramos.

De igual manera, Ramírez añadió, “hay un departamento de desarrollo dentro del Museo que se encarga de conseguir dinero mediante donaciones y colaboraciones de entidades privadas para poder traer la exhibición”. Además señaló que “los seguros que requieren estas obras son muy costosos, por lo que es necesario un esfuerzo mayor para poder traerlas”.

También, dentro del presupuesto que se hace para la exposición, se considera el costo de su publicidad.

Registraduría y Conservación

La siguiente etapa recae en el departamento de Registraduría del Museo. Éste “vela por que la pieza sea correctamente desembalada y toma fotos del proceso para, luego de la exhibición, embalar la pieza tal y como llegó al Museo”, señaló Ramírez. La gerente de exhibiciones además destacó que los preparadores que trabajan en este proceso están a cargo de la aclimatación de las obras.

Si alguna pieza llega en un estado que no es el adecuado, el Museo se compromete a emplear a su departamento de Conservación para la restauración.

Diseño de la exhibición

El diseño de una exposición se diagrama entre el curador y el artista en función de la historia que se quiere contar. Es en este momento que se decide dónde se colocarán las obras para facilitar la experiencia visual del espectador. También, esto sirve para crear el ambiente propicio y así fortalecer el objetivo de la muestra.

Además de esto, antes de que las obras lleguen al Museo, el gerente de exhibiciones debe idear un plano sobre la manera en que van a estar ubicadas en la exhibición. En el caso de la exposición de Torres Llorca, el propio artista decidió la posición de las obras a presentarse.

Sobre esta programación, Ramírez nos indica que “la idea es evitar la improvisación. Claro, el proceso de la planificación tiene cierta flexibilidad. Si al momento de colocar la obra se evalúa que puede ir mejor de alguna otra forma, se puede cambiar. De igual manera, si el artista lo requiere antes de la apertura, se cambia. También la sala en donde se va a llevar a cabo la exposición tiene que estar arreglada y pintada, o sea, totalmente lista para cuando se va a llevar la obra del artista”. “La iluminación”, añadió, “es también un elemento importante, pues cada obra se ilumina de una manera distinta según el material y el medio que se utilice”.

Hay también, en el diseño de una exposición, detalles que parecen muy sencillos, pero que son de gran importancia. Ejemplo de esto son: la tipografía de los nombres de las obras, preparar la sala para personas con impedimentos y los colores que se utilizan en las salas y en la exhibición, pues la obra de arte debe destacarse.

Educación

Aun si se llevaran a cabo todos estos pasos, la misión del Museo quedaría inconclusa si no se cumple con su objetivo pedagógico. Es por esta razón, que a la misma vez que se va ideando el diseño y se recibe la obra, también se analiza la manera en que se lleva todo este mensaje al público. “El proceso pedagógico incluye la creación de un catálogo para cada exposición, de programas educativos, tanto para los niños como para las persona adultas, y de recolección de publicaciones para aquellos que deseen profundizar más sobre el artista y su obra”, apuntó Ramírez.

“Es este propósito educativo la principal diferencia, entre muchas otras, entre una galería y un museo. El Museo tiene como misión, principalmente, educar a los individuos que asisten al mismo”, concluyó, por su parte, la Dra. Ramos.