4. Rafi Trelles

graffiti decorativo de Rafi Trelles

#4: Lo Mejor: Finalmente! La conversación crítica sobre el trabajo de Rafi Trelles desde la objetividad, sin rendir pleitecía y sin miedo a ofender su confusa posición político partidista.

En el axis de las vacas sagradas de las artes del Estado existen tres nombres los cuales se han endiosado sin una buena razón de peso. A esos, no ha su arte los han analizado como personajes de una novela. Han sido tratados con guantes de seda, les han hecho relaciones públicas a cambio de obra y apariciones en eventos culturales. Esos son: Rafi Trelles, Martorell y Roche.

(nota: Por "axis de las vacas sagradas" entiéndase los críticos y art dealers: Adlín Rios Rigau, Enrique García Gutierrez, Pérez Ruíz y Osiris Delgado.

El caso de Trelles es especial, ya que a diferencia de Roche y Martorell, este no ha tenido una muestra o carrera significativa fuera de la isla. Martorell tampoco, pero al menos tuvo su momento en la Bienal Whitney hace muchos años atrás. Martorell todavía viaja y publica biblias sobre su "carrera" con nuestros chavos, auspiciado por la teta de la UPR. Así como lo hace la Adlín Rios en el Sagrado.

Hacen de nada, mucho.

Trelles tuvo la suerte de contar con la obsesión- admiración del dictador cultural Mario Alegre, el cual lo empujó a dar sus opiniones sobre arte y cultura en el Día, para así amapuchar voces contundentes que representaban su competencia profesional en el periódico. Alegre vió en Trelles la imágen token de un artista de rebeldía nacionalista inofensiva- una especie de Diego Rivera hippie que no ofende a nadie, que no asusta. Yo se que para la Cultureta la comparación con Rivera es gravy, es la justificación perfecta...pero no se confundan. No se si ustedes han escuchado a Trelles dar su opinión en foros públicos--nunca dice nada. Como su arte, sus opiniones son meras ilustraciones. Trelles no propone, Trelles decora. Trelles se enfrenta al FBI con mucho respeto, tanto respeto que cada vez que hace una acción frente a la corte Federal los americanos lo aplauden, le dan el espacio. Mientras Trelles derramaba Kool Aid rojo en nombre de Filiberto Ojeda, Steve Kurtz de Critical Art Ensemble enfrentaba cargos federales por Bioterrorismo. Mientras Trelles se compara con Campeche, Reverend Billy era arrestado por protestar frente a Starbucks en NY. Mientra Trelles pedía permiso en su urbanización para limpiar aceras haciendo pseudo-graffittis con una máquina a presión, nunca le pasó por la mente a sus colaboradores ni escritores balancear intelectualmente esa acción con el arte activista y político de grupos como CLUI, Journal of Aesthetics and Projects, REPO, P.A.D.D, Situationist. La ignorancia no es excusa para la irresponsabilidad de no haber invocado ninguno de estos eventos importantes de nuestra historia artística contemporánea en los textos de análisis de la obra de Trelles. El gran problema no es solo obviar esa historia, el problema es no mejorar, abundar ó añadir sobre esa historia. El problema es confundir la gimnasia con la magnesia. El problema son esos crítico/ historiadores que tenemos. Esos so los que esnseñan en nuestras instituciones universitarias.

Ahora Trelles, para no quedarse atrás de Martorell, publica su libro en el cual y, como es de costumbre con esta gente de la Cultureta, el ensayista es un poeta. El viejo truco, que Esos llaman inovador. Por lo visto no conocen de Octavio Paz, Duchamp y cientos más. Trelles usa texto abstracto para desviar la conversación crítica sobre su obra. Estamos seguro que el montaje de la producción será exitosa, que Cultura Viva entrevistará a Trelles y que la actriz de segunda lo aclamará como un genio del arte; que Angel Collado Schwarz lo convertirá en su nueva mascota/muletilla. Todos ellos se sorprenden con la baboseria de lo que no conocen.

A continuación los dejo con un pie forzado sobre la obra de Trelles. El escrito es de un colaborador del Box Score: Alex J. Trujillo

Yo creo que el problema básico de la "pintura" de Rafi Trelles está en la cuestión didáctica. Es un arte que pretende acariciar nuestros malos gustos, es decir: ese burdo romanticismo criollo que se encierra dentro de cada uno de nosotros. Pero claro, una vez ésto se descubre, pues se pierde el interés y entonces sólo nos quedamos con la marcada manía del tratar de duplicar efectos, texturas y "virtuosidades" tal y como aparentemente deben lucir. Se pierde mucha energía en éste empeño en lugar de simplemente mandarlo todo al carajo y comenzar de nuevo. No hay aventura, no hay improvisación, no hay pasión, no hay riesgo. Y un arte de formas tan precisas, repetitivas y hasta mecánicas, es un arte artificial. Todo ello es tratado con un varníz supuestamente surrealista, pero ya el Surrealismo es cosa muerta. Hace tiempo, el mundo occidental se torno surreal, comenzando por la falsa creencia en pensarse de cierta superioridad racial. ¡¿Pero quién en su sano juicio puede ceer cosa semejante en el mundo presente?! El lo surreal del Surrealismo es cosa que ya se toma por sentada y no hay necesidad alguna en recalcar algo harto trillado. Las momias deben permanecer en los museos. Pues debemos respeto y pleitecía a nuestros antepasados, pero no debemos emular sus paso, sólo, tal vez; superarlos.
Y he aquí el problema. Los críticos que lo aclaman vuelven a cometer el mismo error viendo o queriendo ver en sus formas una evocación de algo ciertamente veráz. Por todos lados, si acaso, el mundo de hoy es uno peligroso y se debe tomar en serio y tratarse con suma delicadeza. Ya el arrebato se acabó. Ya perdimos la ingenuidad. El ensueño ha muerto. Recordemos que Rimbaud se tornó a los negocios. Ya no somos niños.

Nuestro "pintor" en realidad es un buen ilustrador. Un ilustrador de primera. Y no hay nada malo en eso.