Carmen Trelles: del periodismo investigativo a la especulación


Mariana García Benítez junto a Carlos Rubén Rivera durante Circa '07
Dos tremendas nuevas voces de la prensa cultural que nuestros periódicos deben aprender a utilizar.


Carmen Trelles: Del periodismo investigativo a la especulación.

Por Carlos Rubén Rivera
Especial para El Box Score


El pasado lunes, el periódico El Nuevo Día publicó un artículo que retomaba la polémica del Museo de Arte Contemporáneo. Un artículo escrito por Carmen Trelles, anteriormente periodista del Primera Hora, en el que preparaba una especie de “bomba mediática” con la que esperaba sorprender a la escena del arte en Puerto Rico.

Los problemas del artículo de “Meme” son varios. En primer lugar, es un artículo que más que ser investigativo y haber pasado por un proceso meticuloso de comprobación de información, se trató de un recogido de información plasmada semanas antes en los diferentes blogs y demás espacios cibernéticos dedicados a la discusión cultural del país y que colocó en su artículo como rumores y especulaciones. Lo mejor logrado en el artículo de Trelles fue que hizo un excelente ejercicio de “copiar y pegar” la información que ya otros –como por ejemplo este blog para el que escribo estas líneas- habían trabajado.

Cito algunos ejemplos que hacen explícitos mis argumentos:

“Se rumora que la propia Somoza designará a la persona que la sustituya…”

“Entre los miembros de los diversos grupos y en los blogs que recogen la controversia se especula que las candidatas son…”


Antes de continuar, quiero hacer un paréntesis para explicar un poco las bases de mi crítica sobre la investigación de Trelles, antes de que aquellos que no puedan criticar mi trabajo intenten criticarme a mí como sujeto falto de experiencia en el campo periodístico. Hace apenas un año que escribo para la prensa del país, por lo que expreso con clara tranquilidad mi escasa experiencia en el campo. Sin embargo, mi interés por la investigación, acción que cada día se hace más ajena al periodismo en este país, me ha llevado a la realización de estudios superiores doctorales en filosofía del arte, de los cuales, lejos de utilizarlos para ser poco modesto, he tratado de incorporarlos a la escritura periodística. El resultado, más que verse en los reportajes realizados, se ve en los que no realizo. Por ejemplo: reportajes como el que se publicó el lunes. Cierro paréntesis…

Otro gran error de Trelles fue no haber dado crédito alguno a sus fuentes (excepto por el espacio cartaabiertamac.blogspot.com). Es impensable, en un trabajo investigativo cualquiera, obtener la información de alguna fuente primaria o secundaria y no dar crédito por lo utilizado. Si la información no se obtiene de forma directa, de una primera mano, el crédito le corresponde a quien realizó el trabajo investigativo.

Un tercer error se desprende de este primer artículo publicado el lunes. Es esencial, en cualquier investigación, que el investigador corrobore y profundice en aquello que investiga. Si la información llega a través de otras fuentes, el investigador debe hacerse cargo de la verificación de la información. En este caso, Trelles, luego de hacer el ejercicio de “cortar y pegar” habló sobre las posibles candidatas al puesto de directora del MAC. Evidencia de que no intentó siquiera verificar los datos es el hecho de que una simple llamada a Adlín Ríos y a Margarita Fernández las hubiera descartado de inmediato, pues ambas negaron haber sido seleccionadas como candidatas, además de expresar su falta de interés y tiempo para dedicarse a las funciones de dicho puesto.

Por otra parte, y luego de una simple leída, el artículo de hoy me obliga a pensar que hay una gran falta de seriedad en el trabajo. Ejemplo de lo que digo es lo siguiente:

Hace unos días atrás, la historia de El Nuevo Día indicaba lo siguiente:

“Entre los miembros de los diversos grupos y en los blogs que recogen la controversia se especula que las candidatas son: Margarita Fernández Zavala, curadora independiente y profesora; Marianne Ramírez Aponte, quien laboró por muchos años en el MAC y ahora es la coordinadora de exhibiciones en el Museo de Arte de Puerto Rico, y Adlín Ríos Rigau, quien dirigió la división de Museos y Parques del ICP y dirige actualmente la Galería de Arte de la Universidad Sagrado Corazón”.

Hoy la historia de El Nuevo Día indica lo siguiente:

“Como había adelantado El Nuevo Día, Ramírez Aponte era una de las personas que la Junta consideraba para el puesto”.

Ya no se habla de rumores y especulaciones que se recogen de los blogs, sino que es una información que El Nuevo Día adelantó. ¿Es esta la manera en que Trelles intenta opacar los errores cometidos en el primer artículo? ¿Habla sobre revelar asuntos para poder ocultar que se equivocó? ¿Acaso somos tan tontos como para olvidarnos de su acto de “cortar y pegar” del primer artículo para aceptar ahora que fue ella quien lo adelantó. Pero, por favor, si lo que se publicó en El Nuevo Día el lunes no es noticia para nadie. ¿Cómo va a ser noticia si ya todos habíamos leído esos “rumores” de los que habla, en esos blogs de los que no habla?

Lamentablemente, la investigación periodística ni las reclamaciones pudieron ir esta vez a la par con las iniciadas en los medios cibernéticos. La razón es evidente, la falta de seriedad, de compromiso y más aún, las agendas personales de quienes hacen las noticias culturales. En lugar de confirmar las alegaciones, los editores de END se lanzaron a la reconquista del espacio cultural de la isla y se dieron contra el suelo. No obtuvieron el respaldo que lograron los medios con los pasados reclamos en donde, desde un comienzo, se creó una controversia seria que dio paso a todo lo que conocemos.

Hago otro pequeño paréntesis para concluir. Por mucho tiempo estuve tratando de realizar un segundo reportaje sobre el museo, pero los “peros editoriales” no se hacían esperar. Esto, sumado al hecho de mi venidera mudanza a Madrid en apenas una semana, hizo que me alejara lo suficiente como para perder de vista las discusiones. Ahora entiendo mejor el porqué de las negaciones y la falta de interés en que se realizara un nuevo artículo sobre el tema en Primera Hora. El cambio de edición cultural en END quería arrastrar con el pez gordo, mudar de local el conflicto. Intentaron lanzar un grito de bienvenida que resultara atractivo a los grupos que siempre han considerado “revolucionarios sin conciencia” o “jovencitos artistas”. Una vez los tuviesen en sus manos, la sección cultural de END sólo iría hacia arriba. Apostaron por Trelles como su mejor arma –aun cuando conocían de sus carencias investigativas y su nula participación del anterior proceso de MAC- y metieron las patas.

Un amigo me comentaba ayer que el panorama cultural del país lo que da es tristeza… si al menos le diéramos un toque de seriedad a lo que hacemos…